¿Qué es la filosofía? (tercera parte) – Verdad, justicia y belleza

  1. Tales de Mileto y el nacimiento de la filosofía
  2. La procedencia política de la filosofía
  3. Una revolución política exigida desde la filosofía
  4. Verdad, justicia y belleza
  5. Reacciones contra el proyecto político de la Ilustración

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS usadas para la confección de estas páginas (con añadidos y modificaciones con un fin exclusivamente educativo):

  • Texto principal: Carlos Fernández Liria y otros (Grupo Pandora), Filosofía y ciudadanía, 1º de Bachillerato, Editorial Akal, Madrid, 2011 (más el libro-guía del profesorado)
  • Otros: Referencias y citas que se van detallando a lo largo de los apuntes.

(en construcción)



PREGUNTAS PARA DISERTAR (extraídas de las propuestas en la página de la Olimpiada Filosófica de España para este año):

  • ¿Son los mitos un adiós a la racionalidad?
  • ¿Podemos prescindir de los mitos?
  • ¿Hay mito en el logos?
  • La filosofía como mito.

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¿Es el #logos (el discurso racional) necesariamente superior al #mito? ¿Pertenece el mito a un momento anterior en la evolución del pensamiento humano, momento ya superado en el presente? 🧐 Para responder convenientemente a esta pregunta tenemos, en primer lugar, que definir “mito” y distinguirlo de otro tipo de relatos con características comunes como los cuentos, las fábulas, las leyendas o las alegorías: el mito incluye aspectos de cada tipo pero, además, se caracteriza por influir con fuerza sobre un colectivo. “El mito es un relato sobre algo o sobre alguien que se vuelve legendario porque explica y pauta lo que antes fue, aquello que por su valor y ejemplaridad para muchos merecería seguir siendo”. Existen diferentes categorías para clasificar los mitos, como por ejemplo esta, de gran sencillez: mitos explicativos; de deseos y temores; morales. Asimismo, a la hora de abordar el estudio de un mito, podemos fijarnos en diversos aspectos: estético (la belleza del mito); ontológico (qué nos dice de la realidad); gnoseológico (su relación con la verdad); histórico (hechos que narra); moral (qué se debe hacer y qué está prohibido🚫); religioso (transcendencia a la que remite); antropológico (qué nos dice del ser humano 👨🏼‍💻)… 📸📸📸📸📸📸📸📸📸📸📸📸📸📸📸 ¿Qué mitos siguen vigentes hoy? 🌸🌸🌸🌸🌸🌸🌸🌸🌸🌸🌸🌸 #losapuntesdefilosofíadeprimerodebachillerato #leyendohistoriadelafilosofía #olimpiadafilosófica #elpoderdelmito (Apuntes de clase basados en el TEXTO DEL PROFESOR Francisco Javier Rodríguez Buil. El texto se encuentra en el apartado “Materiales de la X Olimpiada: El poder del Mito” de la página web de la Olimpiada Filosófica de Madrid (​http://olimpiadafilosoficamadrid.es/tema-del-ano/materiales-para-el-aula​) 🍂🍂🍂🍂🍂🍂🍂🍂🍂🍂🍂🍂

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https://mitosyleyendascr.com/

https://leyendadeterror.net/mitos-cortos/

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Tales de Mileto (siglo VI a. C.) era un nigga incomprendido. Bueno, en realidad, era uno de los “siete sabios” de Grecia, uno de las siete personas más admiradas por su sabiduría (su “knowledge” o, más bien, su “wisdom”, para los que habláis inglés). La historia de la filosofía suele comenzar por él, pues es considerado el primero de los que filosofaron. Fue matemático, astrónomo y político, aunque también tuvo fama de “sabio distraído”: se cuenta que, abstraído por la observación de algún fenómeno celeste, se cayó en un pozo🤕, y su criada, natural de Tracia, se burló de él, porque quería saber las cosas del cielo 🌌 y no veía lo que tenía bajo sus pies 🦶. Era un amante de la sabiduría, al que sus conciudadanos le acusaban de estar cada vez más interesado en cosas a las que no se veía ninguna utilidad. Tales contestaba que la cuestión no residía en si las cosas eran útiles o no, sino en si eran o no verdad. 🦉🔥❤️ #losapuntesdefilosofía #tales #talesdemileto #philosophie #yeah #traplife

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Tales de Mileto y el nacimiento de la filosofía

En el tema anterior hemos hablado de una «patria de todos y de nadie». Se trata de una «tierra nueva», la cual no pertenece a espartanos o atenienses, tampoco a los persas, aunque al mismo tiempo es la tierra de todos ellos. También hemos dicho que podemos llamar «razón»o «libertad» al lugar desde el cual podemos proponernos habitar una tierra así (ese es, precisamente, el proyecto del movimiento ilustrado del siglo XVIII, del cual nuestras sociedades se consideran herederas).

Se puede decir que la humanidad «tropezó» por primera vez con ese enigmático «lugar» en el momento del surgimiento de la filosofía, algo que consideramos que ocurrió en Grecia alrededor del siglo VI antes de Cristo. Las historias de la filosofía suenen comenzar por Tales de Mileto (Θαλῆς ὁ Μιλήσιος – Thalḗs o Milḗsios, 624-546 a. C.). y una famosa anécdota que le ocurrió:

«- [El filósofo] se adentra en las profundidades de la tierra y lo mismo se interesa por su extensión, cuando se dedica a la geometría, que va más allá de los cielos en sus estudios astronómicos. Todo lo investiga buscando la naturaleza entera de los seres que componen el todo, sin detenerse en ninguna de las cosas que le son más próximas.

– ¿Por qué dices todo esto, Sócrates?

– Es lo mismo que se cuenta de Tales. Éste, cuando estudiaba los astros, se cayó en un pozo, al mirar hacia arriba , y se dice que una sirvienta tracia, ingeniosa y simpática, se burlaba de él, porque quería saber las cosas del cielo, pero se olvidaba de las que tenía delante de sus pies»

Platón, Teeteto (174a), traducción de A. Vallejo Campos, en Diálogos V, Editorial Gredos, Madrid, 1998, pp. 240-241

Engelmann I, Godefroy, L’Astrologue qui se laisse tomber dans un puits (19th century)

Tales de Mileto era uno de los llamados «siete sabios» de Grecia, una de las siete personas más admiradas debido a su sabiduría. Estos sabios, sin embargo, no eran filósofos: eran personas que sabían muchas cosas consideradas útiles para la ciudad (la pólis), y por eso se les admiraba. A Tales, en efecto, se le admiraba por ser un gran benefactor de la ciudad. En cambio, en tanto que filósofo, como nos cuenta Platón en la anécdota del pozo, se burlaban de él «incluso las esclavas» (la ingeniosa y simpática sierva tracia). De hecho, puede decirse que la sabiduría que le convertía en «sabio» a los ojos del resto de ciudadanos no era del mismo tipo que la que le convertía en «filósofo».

Por ejemplo, se cuenta que Tales había ayudado al ejército del rey Creso de Lidia en su campaña contra Ciro el Grande de Persia (Heródoto I, 75) desviando el río Halis y permitiendo que el ejército lo cruzara y ganara, así, la batalla. Parece que lo logró ordenando que se construyera una presa río arriba, desviando de este modo el cauce del agua y situándolo a espaldas de los soldados.

Heródoto, Historia, Libro I, traducción de Carlos Schrader, Editorial Gredos, Madrid, 1992, Libro I, 75, p. 150
Author, Jona Lendering – https://www.livius.org/articles/place/halys-kizilirmak/

También se dice que Tales logró predecir un eclipse, lo cual demostraba un gran conocimiento de los cielos, algo que resulta de lo más útil para orientarse en el mar. Algunas anécdotas más nos explican lo últiles que resultaban sus conocimientos para sus conciudadanos, que por esa razón le admiraban y respetaban.

Los filósofos presocráticos, traducción de Conrado Eggers Lan y Victoria E. Juliá, Editorial Gredos, Madrid, 1978, pp. 78-79
Ibíd. pp. 64-65

Pero la anécdota del pozo incide en algo totalmente opuesto: en tanto que filósofo, Tales no solo resultaba inútil para su ciudad, sino que en realidad ni siquiera resultaba útil para sí mismo. Despistado y concentrado en sus pensamientos, se había caído en un pozo. Algunos de sus conciudadanos, que hacía ya tiempo que desconfiaban de él, le acusaban de estar cada vez más interesado en cosas a las que no se veía ninguna utilidad. Ante estas acusaciones, Tales respondía algo así: «la cuestión no reside en si son útiles o no, sino en si son verdad o no». Si era o no verdad, por ejemplo, que el agua era el principio de todo, el arché (ἀρχή, «principio» u «origen»), del que todo había comenzado y del que todo estaba, en el fondo, compuesto.

Ibíd., pp. 66-67

Este tipo de cosas a las que se estaba empezando a dedicar Tales no parecían tener ningún interés para la ciudad y no podía comprender por qué el sabio le dedicaba tanto tiempo a intentar dilucidarlas. Según él, lo importante no era saber cosas útiles para la vida ciudadana, sino, sencillamente, saber, saber por saber, por amor al saber. Por eso comenzaron a llamarle «filósofo», que en griego quiere decir «amante del saber».

José M. Pabón, Diccionario Manual Griego. Griego clásico-Español, Vox – Lenguas Clásicas, Madrid, 1967.

   

Muy probablemente, a Tales le llamaran «filósofo» para burlarse de él o, incluso, para despreciarlo. Y es que lo único en lo que se fijaban los habitantes de Mileto era en que la «filosofía» apartaba a Tales de los asuntos útiles para la ciudad, con lo que la polis se beneficiaba cada vez menos de su sabiduría. Tales parecía siempre distraído, absorto en cosas supuestamente más importantes. Así las cosas, es muy probable que muchos le consideran un viejo loco, incapaz de encaminar los pasos de la ciudad, o si quiera los suyos propios sin acabar cayéndose en algún pozo.

Aristóteles, Política, Libro I, “Diferentes ramas de la crematística. El monopolio”, 1259a 9-10; introducción, traducción y notas de Manuela García Valdés, Editorial Gredos, Madrid, 1999, p. 77

Tales decidió vengarse de sus conciudadanos de Mileto. Pudo deducir y predecir con acierto que la cosecha de aceitunas de ese año sería mucho más abundante de lo habitual y, ocultándoselo a todo el mundo, se puso a comprar todas las prensas para fabricar aceite. Como nos cuenta Aristóteles, llegó un momento en el que todo el mundo tenía toneladas de aceitunas, pero no podían hacer nada con ellas, pues todas las prensas estaban en manos de Tales, que aprovechó para alquilarlas al precio que quiso. De este modo, demostró Tales a sus conciudadanos que si él se ocupaba de la filosofía y no de «cosas útiles» no era porque estuviera loco, sino porque había descubierto algo mucho más importante que la utilidad, algo más importante que la fama, la victoria en las batallas o las riquezas. Y estaba convencido de que ese descubrimiento era algo que ibas a cambiar enteramente la vida de su ciudad y de todas las ciudades del mundo.

Y así fue: al caerse en ese pozo, Tales había desatado una fuerza portentosa que en adelante no dejaría de agitar la historia occidental. La idea era, como venimos ya adelantando, que la vida en la ciudad tuviera su centro de gravedad en torno a la verdad, la dignidad y la justicia. Se trataba de que, a partir de ese momento, la ciudadanía dejara de conformarse con ganar batallas y perseguir con éxito sus intereses. La cosa es que ya nada resultase a la ciudad suficientemente bueno si no era, además de útil o conveniente, justo y verdadero.

Pero para los conciudadanos de Tales esto no tenía mucho sentido. Tal vez, pensaban que lo justo y lo verdadero no podía ser otra cosa que lo que era útil o conveniente para la ciudad, como quizá pensamos también nosotros a día de hoy. Es probable que pensemos que eso de la «verdad» o la «justicia» son «cosas de filósofos» y que, en realidad, no hay más verdad o justicia que la que es útil a la sociedad en la que vivimos. Pero las cosas se ven de manera muy distinta desde la filosofía. Quien dice la verdad no es quien tiene más poder para mentir. Y la justicia no consiste, ni mucho menos, en que los poderosos impongan su voluntad porque tengan fuerza para hacerlo. Solo la razón (que es aquello que nos iguala, aquello que todos compartimos, que es común) puede decidir lo que es justo o lo que es verdadero. Y por encima de la razón -y ahora podemos comprender mejor el significado profundo del «rey filósofo» platónico del que hablamos anteriormente- no debe haber ninguna autoridad.

Ryan Dunlavey and Fred Van Lente, The More Than Complete Action Philosophers!, Evil Twin Comics, 2012

ACTIVIDADES (para realizar en el cuaderno/portafolio y comentar en clase):

31. ¿Cuáles son las conclusiones que pueden extraerse de la anécdota de Tales?

32. UNA CIENCIA LIBRE.

Todos los hombres desean por naturaleza saber. Así lo indica el amor a los sentidos; pues, al margen de su utilidad, son amados a causa de sí mismos (…). La llamada sabiduría versa, en opinión de todos, sobre las primeras causas y sobre los principios (…). Que no se trata de una ciencia productiva, es evidente ya por los que primero filosofaron. Pues los hombres comienzan y comenzaron siempre a filosofar movidos por la admiración; al principio, admirados ante los fenómenos sorprendentes más comunes; luego, avanzando poco a poco y planteándose problemas mayores, como los cambios de la luna y los relativos al sol y a las estrellas, y la generación del universo. Pero el que se plantea un problema o se admira, reconoce su ignorancia (…). De suerte que, si filosofaron para huir de la ignorancia, es claro que buscaban el saber en vista del conocimiento, y no por alguna utilidad. Y así lo atestigua lo ocurrido. Pues esta disciplina comenzó a buscarse cuando ya existían casi todas las cosas necesarias y las relativas al descanso y al ornato de la vida. Es, pues, evidente que no la buscamos por ninguna utilidad, sino que, así como llamamos hombre libre al que es para sí mismo y no para otro, así consideramos a ésta como la única ciencia libre, pues ésta sola es para sí misma.

Aristóteles, Metafísica, Edición trilingüe por Valentín García Yebra, Editorial Gredos, Madrid, 1990, 980a-982b, pp, 2-15

Aristóteles, Metafísica, traducción de Tomás Calvo Martínez, Editorial Gredos, Madrid, 1994, 980b-983a, pp. 69-78

a) ¿Qué dice el texto?

  • ¿Por qué buscan los hombres el saber?
  • ¿De qué trata la sabiduría?
  • ¿Cuál es el motor de la búsqueda en los primeros filósofos?
  • ¿Qué presupone la admiración?
  • ¿Por qué filosofaron por primera vez?
  • ¿Qué pruebas nos da Aristoteles?
  • ¿Por qué llama a la filosofía «ciencia libre»?

b) ¿Por qué lo dice?

  • ¿Qué otras formas de saber hay?
  • ¿Cuáles son útiles y cuáles no?

c) ¿Qué implica lo que dice?

  • Aristóteles entiende que para que surja la filosofía tienen que darse dos circunstancias: admiración y ocio. ¿Qué tiene esto que ver con la libertad?
  • ¿Qué resultados puede tener el pensar en libertad?

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Rodeados de olivas como estamos, es fácil imaginar a Tales de Mileto dando una lección a sus conciudadanos acerca de su despreocupación por lo #útil en favor de lo #verdadero (véase la anécdota del “pelotazo” que dio cuando predijo una abundante cosecha de aceituna). Con la filosofía griega puede decirse que se inaugura un proyecto político del que somos herederos (el #reyfilósofo de Platón), que tiene varios momentos estelares como la #Ilustración del XVIII o la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Si aceptamos como autoridad exclusivamente a la #razón, ¿qué autoridad tendrán, entonces, los #mitos, los #dioses, las #tradiciones o los #reyes? 🤔❤️🦉🔥 #losapuntesdefilosofíadeprimerodebachillerato #leyendohistoriadelafilosofía #philosophie #philosophy #filosofía #traplife💰

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33. Busca información en internet o en otro tipo de bibliografía acerca de los «primeros filósofos» (tradicionalmente conocidos como «filósofos presocráticos»). Anota algunos de sus nombres y explica brevemente de qué problemas se ocuparon y qué explicaciones trataron de encontrar acerca de los mismos.

La procedencia política de la filosofía

Una característica fundamental del contexto en el que comenzó a ejercerse esta actividad que llamamos filosofía es el siguiente. Grecia estaba constituida por sociedades profundamente políticas, pues del uso público de la palabra dependía el entero destino de la civilización griega. Pero este uso de la palabra ya no era, como anteriormente, un uso encaminado a repetir los mitos, de generación en generación. Los mitos eran narraciones cuya función era situar a las personas en un universo coherente y dotado de un sentido único, en el cual cada una tenía su papel. Pero las ciudades griegas (polis) comenzaron a perder esa homogeneidad: ocurrió que la gente dejó de creerse los mismos cuentos y por lo tanto dejó también de actuar del mismo modo, como sí sucede, en cambio, en las culturas arcaicas o en las comunidades indígenas que estudia, por ejemplo, la etnología.

Ocurrió que en las polis griegas, por motivos de tipo socioeconómico y geográfico, empezaron a abrirse a otras culturas. Por ese motivo, el cuerpo social griego se fue volviendo de manera progresiva heterogéneo, con individuos que creían cosas distintas y actuaban, o pretendían actuar, de modos distintos. De esta manera, el uso de la palabra dejó de servir meramente para que la tradición y sus normas, los usos y las costumbres del pueblo, pasaran a las nuevas generaciones, y empezó a ser imprescindible un nuevo uso de la palabra.

David García Hernán, Historia Universal. XXI capítulos fundamentales, Sílex, Madrid, 2013, pp. 102-105

Jacques-Louis David, La muerte de Sócrates (La Mort de Socrate, 1787)

Este nuevo uso público de la palabra pasó a consistir en argumentar contraargumentar, para llegar a acuerdos partiendo de posturas polémicamente enfrentadas. Desde el momento en el que empezó a ser necesario tomar decisiones de manera democrática, en asambleas políticas de ciudadanos, comenzó a abrirse un nuevo universo de posibilidades. Por un lado, era posible interpretar que los argumentos iban encaminados tan solo a persuadir a los demás de los intereses particulares de uno mismo: así lo entendieron los sofistas. Por otro lado, y frente a ellos, Sócrates, Platón y Aristóteles entendieron que la argumentación pública podía servir para algo más que persuadir de un interés; era posible, asimismo, descubrir desinteresadamente la verdad y actuar en función de ella. En otras palabras: en el momento en el que comenzó a haber discursos enfrentados polémicamente, surgió la posibilidad de cerrar la polémica no con una victoria de unos intereses particulares sobre otros, sino a través de una común «derrota» de todo interés particular en favor del desinterés de lo común, de la verdad común, del bien común.

De esa forma de discurso según el cual el objetivo pasa a ser encontrar conjuntamente con los demás la verdad común sobre las cosas y las acciones se ocupó la filosofía. La filosofía creció y se desarrolló históricamente en sociedades políticas (sociedades, por lo tanto, compuestas por múltiples intereses particulares enfrentados) con el fin de alcanzar ese ideal del absoluto desinterés (el ideal de una búsqueda desinteresada y colectiva de la verdad común).

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La #filosofía surge en un contexto (siglos VI-V-IV a. C.) muy determinado: sociedades donde comienza a hacerse un uso público de la palabra que ya no se limita a repetir los #mitos de generación en generación. Dada la heterogeneidad de #creencias (por motivos históricos la gente dejó de creerse los mismos cuentos y, por lo tanto, dejó de actuar del mismo modo), el nuevo uso de la palabra pasó a consistir en #argumentar y contraargumentar. Los sofistas entendieron este nuevo uso como la necesidad de persuadir a los demás de la conveniencia de nuestros propios intereses particulares; #Sócrates, #Platón o #Aristóteles, en cambio, consideran que la argumentación pública debía servir, más bien, para realizar una búsqueda desinteresada de la verdad común en favor del bien #común… ❤️🦉🔥🧐 #losapuntesdefilosofíadeprimerodebachillerato #leyendohistoriadelafilosofía #carlosfernándezliria

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34. Según lo estudiado en el tema, ¿cuáles eran los usos de la palabra en Grecia? ¿Cuál fue la actitud de Sócrates, Platón y Aristóteles en relación al uso de la palabra? ¿Y la de los sofistas?

35. ELOGIO DE LO INÚTIL

 ¿Para qué sirve saber que hay infinitos números primos, que las distancias entre las galaxias están aumentando, que los hombres de Neanderthal fueron reemplazados por los de Cromañón y que las cabezas de éstos eran mayores que las nuestras? Para nada. ¿Qué utilidad tiene una sinfonía de Beethoven, una pintura de Velázquez o un relato de García Márquez? La misma que las joyas, las ropas elegantes, los teoremas matemáticos o los hallazgos paleoantropológicos. O sea, ninguna.

No se busca la verdad ni la belleza por sí mismos a menos que se haya asegurado el sustento: Primum vivere, deinde philosophari. Pero no se es plenamente humano a menos que se aprecien la verdad y la belleza por sí mismas. O sea, a menos que se ame lo inútil que emociona o que hace pensar, sin esperar recompensa material alguna.

Mario Bunge, «Elogio de lo inútil» (La voz Online, Argentina, 2005)

a) ¿Qué ejemplos escoge el autor para mostrar la inutilidad de algunas cosas?
b) ¿Es un factor importante para el abandono de dichos ejemplos su falta de utilidad?
c) ¿Con qué saber identifica la verdad y la belleza?
d) Describe qué sentido tiene la palabra «humano» en el texto.

La filosofía es, entonces, una actividad intrínsecamente desinteresada. ¿Significa esto que no tenga ningún interés? Si prestamos atención al contexto político en el cual surge la filosofía, entonces no podemos evitar concluir lo siguiente: siempre que la filosofía busque de manera desinteresada la verdad y la justicia, el conjunto de intereses particulares de la sociedad intentará, por su parte, imponerse unos por encima de otros, en una lucha fratricida en la que solo puede ganar el más fuerte. De este modo, el hecho de que haya un lugar en la sociedad donde, sencillamente, se diga la verdad sobre las cosas y las acciones ha de resultar enormemente molesto para los intereses particulares de toda la sociedad, sobre todo para aquellos intereses hegemónicos, esto es, aquellos que, al estar en situación de superioridad sobre el resto, sacan ventaja del estado actual de las cosas, sacan ventaja del modo de funcionamiento de la sociedad que se considera «normal».

A la filosofía le interesa el desinterés: le interesa que no se dé gato por liebre, esto es, que, por ejemplo, no se haga pasar por un argumento desinteresado lo que, en realidad, no es sino una interesada manipulación. En cambio, a los intereses particulares de la sociedad, por su parte, lo que les interesa es que se sigan dando por buenas sus mentiras, que se sigan creyendo sus mitos y que continúen siendo aceptadas sus injusticias, para que todo siga funcionando del modo habitual. Por eso la filosofía siempre ha resultado «peligrosa» o, al menos, poco conveniente, para el statu quo de cualquier sociedad, en especial de aquellas sociedades (quizá todas las que han existido históricamente hasta el día de hoy) en las que rija algún interés particular en vez del desinterés de lo universal.

36. ¿Qué resulta peligroso de la filosofía y por qué?

37. EN EL PUNTO DE MIRA

«No es de asombrar que se asesine a príncipes y estadistas. A menudo hay cambios muy importantes que dependen de sus muertes, y en vista de la eminencia en que se encuentran se hallan particularmente expuestos […]. Pero hay otra clase de asesinatos que ha prevalecido desde comienzos del siglo diecisiete […]: me refiero al asesinato de filósofos. Señores, es un hecho que durante los dos últimos siglos todos los filósofos eminentes fueron asesinados o estuvieron muy cerca de ello, hasta tal punto que cuando un hombre se llame a sí mismo filósofo y no se haya atentado nunca contra su vida, podemos estar seguros de que no vale nada; por ejemplo, creo que una objeción insalvable a la filosofía de Locke (si acaso hiciera falta) es que, aunque el autor paseó su garganta por el mundo durante setenta y dos años, nadie condescendió nunca a cortársela».

Thomas de Quincey, Del asesinato considerado como una de las bellas artes, traductor: Luis Loayza y Elías, Alianza Editorial, Madrid, 2013 (Primer artículo, publicado en 1827)

a) ¿Por qué, según el texto, no es de asombrar que se asesine a príncipes y estadistas?
b) Según lo explicado, ¿por qué razón afirma el texto que la filosofía de Locke «no vale nada»?

Una revolución política exigida desde la filosofía

Cuando Tales de Mileto se cayó a un pozo, todo el resto de humanos caímos de algún modo también con él en un sitio imprevisto, un destino insospechado respecto al que todavía nos queda mucho camino que recorrer. Desde ese momento (esto es: desde el comienzo mismo de la filosofía) las metas y objetivos políticos que nos podemos proponer ya nunca fueron los mismos. Los ideales políticos que desde entonces se nos presentan son varios y complejos, pero tal vez podrían resumirse en el ideal de una «república cosmopolita», de un verdadero «Estado de derecho» en el que espartanos, atenienses o persas seamos iguales ante la ley y gocemos de los mismos derechos.

Ana María Vázquez Hoys, «Alejandro III el Magno» (https://www2.uned.es/geo-1-historia-antigua-universal/ALEJANDRO%20MAGNO/alejandro-biografia.htm)
Alejandro Magno (detalle del mosaico de la batalla de Issos (333 a. C.) hallado en la Casa del Fauno, en Pompeya)

Podemos representarnos este ideal que nace con la filosofía leyendo un texto del filósofo e historiador Plutarco (Πλούταρχος, 46 o 50-120 d. C.) en el que nos cuenta cómo el gran conquistador Alejandro III de Macedonia, más conocido como Alejandro Magno (356-323 a. C), intentó administrar su imperio según un principio heredado de la filosofía que tenía su origen, sobre todo, en Platón:

«No trató a los griegos como caudillos y a los bárbaros despóticamente […] ni se preocupó de los primeros como valientes y amigos ni se comportó con los otros como si fueran plantas o animales, pues esto habría llenado su gobierno de muchas guerras, destierros y de enconadas sediciones. Por el contrario […] ordenó que todos consideraran al mundo su patria, al ejército su fortaleza y protección, parientes a los buenos y extraños a los malos. Y que el griego y el bárbaro no se diferenciaran por la clámide y el escudo ni por la daga y el caftán, sino que el griego se señalara por su virtud y el bárbaro por su maldad».

Plutarco, Obras morales y de costumbres (Moralia) V, «Sobre la fortuna o virtud de Alejandro», traducción de Mercedes López Salvá, Editorial Gredos, Madrid, 1989, p. 241 (329)

Plutarco, Obras morales y de costumbres (Moralia) V, «Sobre la fortuna o virtud de Alejandro», traducción de Mercedes López Salvá, Editorial Gredos, Madrid, 1989, p. 241 (329)

Pedro Fernández Liria, ¿Qué es filosofía?: Prólogo a veintiséis siglos de historia, Ediciones AKAL, Madrid, 2010, p. 531, nota 27
François Gagin, ¿Una ética en tiempos de crisis? Ensayos sobre estoicismo, Programa Editorial Facultad de Humanidades, Santiago de Cali, 2003, p. 10

Reflexionemos un momento acerca del tipo de revolución política que plantea el texto de Plutarco: los griegos, en adelante, no debían considerar ya griegos a los que hubieran nacido en Atenas, Esparta o Mileto, sino a aquellos que fuesen virtuosos, aunque hubieran nacido en Etiopía o Afganistán. Tampoco debían considerar ya parientes a sus familiares, sino que debían considerar familiares y parientes a los buenos y ajenos y extraños a los malos (aunque fuesen parientes suyos de sangre). ¿Cuál es, en esencia, pues, esta pretensión? Es la voluntad política de conseguir crear un mundo en el que nunca ocurra que los lazos de sangre, los lazos de familia, tribales o nacionales, pretendan tener más autoridad que la razón. Que la razón sea, por lo tanto, la que determine lo que es lícito y lo que no lo es, lo que es justo y lo que es injusto, lo que es bueno o lo que es verdadero. Incluso aunque, para conseguir esto, haya que enfrentarse a siglos de tradición, a costumbres milenarias, a autoridades religiosas. O aunque para conseguir este mundo haya que enfrentarse a la fuerza de toda una familia, una tribu, una nación o, incluso, una civilización, si es que se da el caso de que éstas han legislado injustamente y han creado un mundo de instituciones injustas.

Real Decreto de 14 de septiembre de 1882 por el que se aprueba la Ley de Enjuiciamiento Criminal. La dispensa de la obligación de declarar recogida en el artículo 416 de la LECRIM, reconoce un privilegio procesal que se proyecta dentro del ámbito familiar por razones de parentesco y relaciones matrimoniales o análogas a estas.
Sentencia de Tribunal Supremo de 23 de marzo de 2009.

38. ¿Qué es lo esencial del texto de Plutarco y cuáles son sus implicaciones?

En definitiva: la razón no nos autoriza a llamar buenos a nuestros amigos y malos a nuestros enemigos, sino que nos incita a llamar amigos a los buenos y enemigos a los malos. Y, en cierto sentido, esta misma pretensión es la que emana de lo que llamamos «Estado de derecho»: poner las cosas «en Estado de derecho», esto es, obligarlas a adecuarse a las condiciones del derecho, implica que no debe haber familia, tribu, nación, clan, secta o mafia que pueda tener la pretensión de legislarse usando una autoridad más alta que la razón. En nuestro mundo político actual esto suele expresarse afirmando que no hay ningún Estado (ni ningún poder dentro del Estado) al que se le autorice violar la Declaración Universal de Derechos Humanos.

39. ¿Qué significa «Estado de derecho»?

Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (https://dle.rae.es/estado)
Diccionario del español jurídico de la Real Academia Española de la Lengua (https://dej.rae.es/lema/estado-de-derecho)
Francisco Javier Ansuátegui Roig, Razón y voluntad en el estado de derecho: Un enfoque filosófico-jurídico, Editorial Dykinson, Madrid, 2013, p. 266

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¿Qué es España 🇪🇸? ¿Qué significa ser español/a? ¿Disfrutar de la tortillita, el buen jamón y el gazpachito veraniego 😋? ¿Comer tapas, echar siesta 😴 o hablar alto? ¿Qué es España? ¡Deja tu respuesta en los comentarios! 📝 🗣 El poeta español Federico García #Lorca se expresaba en estos términos en la que se conoce como su última entrevista, realizada por el periodista y caricaturista Luis Bagaría Bou, y publicada en junio de 1936 en el diario madrileño El Sol, dos meses antes del asesinato de Lorca… 😢 En ella el poeta habla de su amor por los toros 🐂y el cante flamenco 💃, de la poesía, de la felicidad… y de España 🇪🇸 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~”No cree, #Federico, que la #patria no es nada, que las #fronteras están llamadas a desaparecer? ¿Por qué un #español malo tiene que ser más hermano nuestro que un #chino bueno? Yo soy español integral, y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más. Yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea #nacionalista #abstracta por el solo hecho de que ama a su #patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a #España y la siento hasta la médula; pero antes que esto soy hombre del #mundo y hermano de todos. Desde luego, no creo en la frontera política” #filosofía #politikkills #filosofíapolítica #philosphy #philosophie #losapuntesdefilosofíadeprimerodebachillerato #losapuntesdefilosofía #preguntas #pensamiento 💁🏻‍♂️🧐💃🏖🏨⛪️🎎📖📝❤️🔥🇪🇸🇨🇳🏳️‍🌈

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El poeta Federico García Lorca decía algo parecido a la idea que expresa Plutarco en su texto al afirmar que «el chino bueno está más cerca de mí que el español malo»:

-L.B.: ¿No crees Federico, que la patria no es nada, que las fronteras están llamadas a desaparecer? ¿Por qué un español malo tiene que ser más hermano nuestro que un chino bueno?

-G. L.: Yo soy español integral, y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; odio al que es español por ser español nada más. Yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista abstracta por el solo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula; pero antes que esto soy hombre de mundo y hermano de todos. Desde luego, no creo en la frontera política

Salvador Rodríguez (introducción y transcripción), La última entrevista a García Lorca, Diario «La Opinión. A Coruña», 3/01/2010
( https://www.laopinioncoruna.es/cultura/2010/01/03/ultima-entrevista-garcia-lorca/347503.html )

 

Recordemos el mito de la caverna que tratamos en el primer tema. En él, Platón nos habló de dos mundos. Pero, claro está, estaba hablando alegóricamente: Platón es consciente de que, en verdad, solo existe un único mundo, de que dentro y fuera de la caverna estamos en el mismo mundo, en este mundo. Lo que habría, más bien, es dos formas de iluminar este mismo mundo, dos formas de verlo y comprenderlo, dos formas de habitarlo y de intentar actuar en él. El mundo que habitamos y miramos desde la filosofía es este mismo mundo, pero visto desde la luz de la verdad, la justicia y la belleza. En el ejemplo del primer tema, vimos cómo, a pesar de que los atenienses o los persas pueden querer mirar y medir el mundo «a lo ateniense» o «a lo persa», la geometría lo mide de una manera que tanto atenienses como persas deben admitir como verdadera.

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Desde que #Tales de Mileto se cayó en un pozo (es decir, desde el inicio mismo de la historia de la #filosofía) se abrió ante la humanidad la posibilidad y la exigencia racional de una revolución política que ajustara la realidad a las exigencias de la razón común: todos (atenienses, espartanos o persas) debíamos ser ya considerados miembros de una #república cosmopolita, iguales ante #ley y titulares de los mismos #derechos. El historiador #Plutarco ejemplifica este ideal describiendo así el principio que hubo guiado a #AlejandroMagno en la administración de su imperio: “ordenó que todos consideraran (…) parientes 👨‍👩‍👦‍👦👨‍👩‍👧‍👧a los buenos y extraños a los malos 🦹🏻‍♂️”. Algo similar vino a decir el poeta español #Lorca en su última entrevista antes de su asesinato: “canto a #España 🇪🇸 y la siento hasta la médula (…) [pero] el chino 🇨🇳 bueno está más cerca de mí que el español malo”. Frente a la nueva posibilidad de iluminar el mundo 🌍 con la luz 💡 de la razón, estaba (y sigue estando) la posibilidad de oscurecerlo y vivirlo desde las #sombras de la #caverna; esto es: desde los prejuicios de la tradición irreflexiva, el mito, los lazos de sangre 🩸, tribu, familia o nación; frente a la búsqueda desinteresada de la #verdad común estaba (y sigue estando) un statu quo gobernado por intereses particulares… 👨🏻‍🏫🔥❤️🦉#losapuntesdefilosofíadeprimerodebachillerato #leyendohistoriadelafilosofía #carlosfernándezliria #traplife

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[VERDAD] Cuando nosotros o los espartanos miramos el mundo, creemos estar viéndolo «a la luz del sol»; pero lo cierto es que también lo estamos viendo a la luz de nuestras tradiciones, nuestra religión heredada de padres y abuelos, a la luz de los relatos que nos llegan de aquellos que tienen más poder de hacerse oír, más poder para la propaganda, para disponer de medios de comunicación… más poder, incluso, si hace falta, para mentir. Así, cuando miramos el mundo de manera espontánea, lo que hacemos es mirarlo a la luz de millones de prejuicios que nuestra historia ha ido depositando en nuestras cabezas, en nuestra cultura, en nuestras costumbres… Pero, según hemos visto, la geometría, por ejemplo, nos permite medir el mundo a la luz de una luz distinta, que es independiente de todo el tejido cultural que estamos mencionando. La geometría es algo racional. Por eso, podemos decir que la razón nos permite iluminar el mundo de manera distinta. Y a la luz que ilumina nuestro mundo conforme a la razón la filosofía la llamó «verdad».

[LIBERTAD] Por otro lado, si ya no solo se trata de medir el mundo sino de actuar y vivir en él, ¿tendremos que hacerlo necesariamente en tanto que espartanos, atenienses o españoles? ¿Qué pasaría si intentáramos vivir en el mundo desde ese mismo lugar en el que nos hemos descubierto independientes de nuestro ser espartanos, atenienses o españoles? No tendríamos que renunciar a ser españoles o espartanos tampoco, no sería necesario. Podemos, incluso, estar muy orgullosos de serlo; pero de lo que se trata es de que nuestros actos no dependan del hecho de que somos espartanos, que no sean un mero efecto de nuestra nacionalidad. Antes hemos llamado a esto mismo de lo que estamos hablando «libertad»: que nuestros actos no sean un mero efecto de lo que somos, de nuestras identidades culturales, ideológicas, etcétera. En tanto que somos libres, dejamos de ser esclavos de lo que somos (por ejemplo, estadounidenses), dejamos de ser un mero efecto de nuestro «ser estadounidenses» (o espartanos) e, incluso, podemos llegar a decir que no hay derecho a que las cosas sean como son: por mucho que Estados Unidos (o Esparta) lleve siglos haciendo las cosas así.

40. Conforme a lo explicado, ¿cuál es la relación entre razón, libertad y verdad?

[JUSTICIA] Pongamos un ejemplo para entender mejor de lo que estamos hablando: durante siglos y milenios, la esclavitud fue practicada legalmente en el mundo. Pero fue, sin duda, algo así como «la voz de la libertad» la que exigió, desde la razón, que eso no podía seguir siendo así. Por supuesto, no debemos ser ingenuos: normalmente no sucede en el mundo aquello que la razón exige: normalmente es, más bien, al contrario. La razón y la libertad son frágiles: pueden ser comparadas con una peculiar débil planta que exige condiciones materiales muy concretas e inusuales para poder germinar. Muchas veces, puede parecer que personas y Estados siguen los dictados de la razón cuando, en realidad, están obedeciendo intereses muy particulares. Pero la razón, independientemente de este hecho, es insobornable y tozuda: con independencia de los intereses particulares y los hilos que verdaderamente mueven la historia, ella sigue mandando lo que corresponde racionalmente. Ha habido determinados momentos históricos en los que la razón ha podido iluminar el mundo y plasmar en él sus exigencias. Podemos considerar como uno de esos momentos la exigencia a todos los gobiernos y parlamentos del mundo del respeto y cumplimiento de una declaración universal de derechos humanos. Mirando el mundo con los ojos de la razón (y no con los ojos de la tradición, la religión, el poder o la costumbre) la esclavitud es, sencillamente, algo intolerable. Así, esa luz racional que ilumina el mundo para la libertad puede llamarse «justicia».

41. Conforme a lo explicado, ¿qué es la justicia?

Verdad, justicia y belleza

En el mito de la caverna, el filósofo Platón unifica la luz de la verdad y la luz de la justicia en lo que llama «la idea de bien», y la compara con la luz del sol, la cual es inaccesible para los que están dentro de la caverna. Además, Platón nos habla de otra luz que también ilumina este mudo para la filosofía: se trata de la belleza.

Hasta este momento nos hemos estado centrando, en esta aventura que es la filosofía, en la experiencia de la geometría y de la libertad. Así, -hemos dicho ya- ante la geometría es como si el ser humano tuviera que decirse a sí mismo: «esto que estoy diciendo lo tendría que decir también aunque fuese yo otra persona» (esto es, si en lugar, por ejemplo, de ser español fuese afgano o francés). Por otro lado, hemos señalado que la libertad nos pone, también, por encima de nosotros mismos, por encima de nuestras idiosincrasias tribales o culturales: es bueno ser español o estadounidense, pero no ser esclavo de «lo español» o «lo estadounidense»; está bien, digamos, ser hombre o mujer, pero no ser necesariamente siervo de «lo varonil» o de «lo femenino» (lo que sea que quiera significar esta expresión); tal vez es bueno ser católico o musulmán, pero no necesariamente es bueno obedecer a las jerarquías católicas o islámicas por encima de lo que a uno le dicta su propia razón. Un ejemplo muy bestia pero real: nadie tiene derecho a lapidar a una mujer adúltera por muy musulmán que sea.

<En respuesta a la noticia de que Brunéi Darussalam ha finalizado hoy la implementación de un nuevo Código Penal Islámico que introduce penas crueles, como la muerte por lapidación por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, o la amputación por robo, Stephen Cockburn, director adjunto de Asuntos Globales de Amnistía Internacional, ha declarado: “Nos preocupa enormemente que estas atroces penas se hayan convertido hoy en ley en Brunéi”. “Este nuevo código penal permite penas, como la amputación o la muerte por lapidación, que son indescriptiblemente crueles y no tienen cabida en ningún lugar del mundo.” “Nos alarma el hecho de que el código criminaliza conductas que no deberían ser consideradas delito en absoluto. La comunidad internacional debe seguir condenando la decisión de Brunéi de poner en práctica estas crueles penas.”> (Amnistía Internacional España: https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/brunei-debe-detener-sus-planes-de-introducir-la-lapidacion-y-otras-penas-crueles/ )

Podemos decir, siguiendo el argumento, que la libertad también, de algún modo, nos está obligando a decirnos a nosotros mismos: «lo que estoy haciendo no depende de que sea espartano, o varón, o católico, o musulmán, no es un mero efecto de eso… lo estoy haciendo porque es mi decisión, la cual está por encima de todo eso que yo soy o dejo de ser». Podemos afirmar que esos son nuestros sentimientos cuando estamos habitando el mundo con la luz de la verdad (en el ejemplo: la geometría y el teorema de Pitágoras) y la justicia (en el ejemplo, la libertad -independiente de nuestra cultura u origen- de decidir racionalmente lo correcto -que nadie tiene derecho a lapidar a nadie, que eso no es justo-).

[BELLEZA] A todo esto hay que añadir una nueva consideración: la cuestión de la belleza. Ante ciertas cosas bellas, cuando lo son verdaderamente, sentimos también algo verdaderamente peculiar. Es cierto que «sobre gustos no hay nada escrito», como dice el refrán, y que los japoneses tienen gustos japoneses y los españoles gustos españoles (diferentes a los de los persas o a los de los atenienses, también). Si a mí me gustan las gambas a la plancha y a mi amiga, en cambio, le gustan más los pollos asados, no sería necesario que discutiéramos por eso. Normalmente, si algo me gusta, no tengo que pretender que a los demás les guste también. Sin embargo, es cierto, también, que existen ciertas cosas que nos obligan a decir algo más que un simple «esto me gusta»; ante esta clase de cosas, solemos decir, más bien, «esto es bello». Cuando usamos la expresión «esto es bello», en realidad estamos diciendo que no solamente nos gusta, sino que es esperable que a todo el mundo le vaya a gustar también. Por ejemplo: ante una puesta de sol, no decimos «me gusta esto», sino que decimos, con admiración, «esto es bello» (u otra expresión equivalente). Lo mismo nos ocurre con las obras de arte: nadie, en condiciones habituales, discute por los pollos asados, pero, en cambio, sí se suele discutir sobre obras de arte (por ejemplo, sobre una canción que consideramos hermosa y otra persona detesta). La razón es que cuando consideramos algo bello, nos cuesta mucho entender que a otros no se lo parezca.

42. ¿Cuál es la diferencia entre «esto me gusta» y «esto es bello»?

Por supuesto, claro está, es realmente difícil saber si en cada caso concreto estamos ante algo que es verdaderamente bello o, en cambio, simplemente estamos intentando imponer a los demás nuestros gustos personales. Pero eso, siendo cierto, no es lo importante ahora. Lo importante es que ante las cosas bellas sentimos de un modo muy especial (por ejemplo: ante una bella canción, o ante una chica o un chico bellos, o ante la visión de la luna llena en una apacible noche de verano, pura). Ante cosas bellas sentimos que lo que sentimos lo seguiríamos sintiendo igual si fuéramos otros, si en lugar de ser hombres españoles fuéramos, por ejemplo, mujeres afganas: sentimos que cualquiera sentiría la misma admiración que sentimos nosotros. Claro, quizá nos equivoquemos en nuestra pretensión, quizá ese chico o esa chica no son tan guapos, quizá esa canción no es tan bella, quizá este paraje nocturno a la luz de la luna no es tan hermoso y agradable… pero nosotros sentimos que cualquiera debería estar sintiendo lo mismo que nosotros ante lo que consideramos bello. De alguna manera, ante la belleza nos sentimos sintiendo lo mismo que todos los demás. No importa si efectivamente los demás lo sientan también. Lo importante es que nosotros sentimos que es así, nos sentimos, por tanto, en comunicación con los demás, nos sentimos, de algún modo, lo mismo que ellos; sentimos, en otras palabras, algo así como una fraternidad universal.

43. ¿Cómo nos sentimos ante las cosas bellas y qué implica eso?

© Photothèque des Musées de la Ville de Paris – Ph. Ladet. «Unité, Indivisibilité de la République, Liberté, Egalité, Fraternité ou la mort». Gravure coloriée éditée par Paul André Basset, prairial an IV (1796)

De esta manera tan inesperada, nos hemos topado con el término que nos faltaba para completar el lema de la Revolución Francesa, con el cual se acabó guillotinando a un rey y se removió el cuerpo político de toda la humanidad, de tal suerte que ya nada volvió a ser como antes: Libertad, Igualdad y Fraternidad.

En resumen:

  • Libertad (la razón nos hace libres de nuestras dependencias) –> Ante las acciones justas pensamos: «lo que estoy haciendo lo haría cualquiera».
  • Igualdad (la geometría y la razón nos hacen iguales) –>  Ante la verdad pensamos: «lo que estoy diciendo lo diría cualquiera»
  • Fraternidad (ese sentimiento que nos hace partícipes de una comunidad) –> Ante la experiencia de la belleza pensamos: «lo que siento lo sentiría cualquiera»

Y es que la revolucionaria idea de una república cosmopolita, en la que todos los seres humanos seamos libres, iguales y fraternos, es hija de la filosofía.

Reacciones contra el proyecto político de la Ilustración

Este proyecto político de la Ilustración que hemos ido describiendo en estos primeros temas nunca ha logrado en la historia dar un paso sin encontrarse inmediatamente con una intensa resistencia. Contra la pretensión filosófico-ilustrada de construir una sociedad basada en las exigencias de la razón (esto es, basada en los principios republicanos de libertad, igualdad y fraternidad) siempre se ha articulado una resistencia basada en los principios de la tradición: patria, familia, dios, rey… En torno a estos y otros principios se han reunido las más variadas defensas de los derechos de sangre y los privilegios de linaje, además de todo tipo de supersticiones, dogmatismos religiosos, costumbres irreflexivas y, en general, la defensa de la tradición y las costumbres como único modo de ordenar las sociedades humanas.

Contra el intento de basar la articulación de la sociedad en la libre voluntad de hombres y mujeres (en definitiva, es eso a lo que nos referimos cuando usamos la expresión «Estado de derecho») se ha argumentado que no hay modo alguno dotar de consistencia a un cuerpo social más que plegándose a los dictados de la tradición y a la distribución de funciones y papeles que asignan las costumbres. Así, lo más digno que podría esperarse de un ser humano es que fuera un buen español o un buen alemán; que fuese una buena esposa o un marido ejemplar; un intachable trabajador, un soldado obediente… Cualquier intento que fuese más allá de eso, cualquier intento de organizar la sociedad, de pensar y actuar desde esa «tierra de nadie y de todos» de la razón y la libertad, acaba siendo interpretado como un peligroso juego que amenaza al orden social en su conjunto.

Un ejemplo de reacción contra el proyecto político ilustrado se dio, como cabe esperar, tras la Revolución francesa: autores como el irlandés Edmund Burke (1729-1797) o el conde Joseph de Maistre (1753-1821) representaron una reacción directa contra el intento republicano de fundar un orden jurídico basado ante todo en las exigencias de la razón común humana. De Maistre, por ejemplo, sostiene lo siguiente:

«La Constitución de 1795, de igual manera que las anteriores, está hecha para el hombre. Ahora bien, no hay hombres en el mundo. Durante mi vida, he visto franceses, italianos, rusos, etc.; sé incluso, gracias a Montesquieu, que se puede ser persa: pero, en cuanto al hombre, declaro no haberlo encontrado en mi vida; si existe, es en mi total ignorancia».

Joseph de Maistre, Consideraciones sobre Francia, traducción de Joaquín Poch Elío, Editorial Tecnos, Madrid, 1990, p. 66

Según de Maistre, «una constitución que está hecha para todas las Naciones no está hecha para ninguna, es una pura abstracción». ¿Qué sería, según él, la auténtica Constitución de un orden social?:

«¿Qué es una constitución? ¿No es la solución del problema siguiente? Dadas la población, las costumbres, la religión, la situación geográfica, las relaciones políticas, la riqueza, las buenas y las malas cualidades de una cierta Nación, encontrar las leyes que le convengan».

Ibíd., p. 67

 

Así, según de Maistre, las leyes deberían ser una codificación de las costumbres más exitosas cristalizadas por la tradición en cada sociedad.

En el presente quizá resulte difícil encontrar representantes tan lúcidos como de Maistre del pensamiento reaccionario. Sin embargo, estos planteamientos siguen teniendo efectos políticos a día de hoy. Por ejemplo, se puede considerar como un planteamiento de esta índole el intento el intento de impedir, por parte de instituciones eclesiásticas, que se enseñen en las escuelas los principios fundamentales de la ciudadanía. Asimismo, el auge de partidos de extrema derecha en el panorama político europeo representa el avance de quienes sostienen que las leyes de cada país deben, ante todo, nutrirse de las costumbres, la religión, el modo de vida y las buenas o malas cualidades de esa nación y, por lo tanto, deben excluir a quienes no comparten esas costumbres, esa religión o esas cualidades. Aunque muy probablemente, estos problemas que mencionamos sean, en el fondo, más complejos. La solución a nuestros problemas de convivencia tiene que venir, al menos para la filosofía, de una búsqueda colectiva -entre todos- y desinteresada del bien común, de la verdad común.

44. ¿Qué crítica fundamental se hace desde el pensamiento reaccionario al proyecto ilustrado de articular una sociedad sobre la base de principios racionales?

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Ante un discurso racional/científico👨‍🔬(ante la geometría, como el #esclavo con #Sócrates), -ante la #VERDAD racional- sentimos que da igual quiénes seamos (hombres o mujeres, extranjeros o nacionales, amos o esclavos), que “cualquiera diría lo mismo”; ante un comportamiento justo, ante la #JUSTICIA, pensamos que “cualquiera habría hecho lo mismo”, que cualquier persona libre se habría comportado igual; ante la #BELLEZA de una puesta de sol o de una composición musical, en tanto que la consideramos bella, sentimos que “todo el mundo debe sentir el mismo placer que estoy sintiendo yo”, es decir, sentimos cierta comunidad con el resto de la humanidad. La pretensión de la #Ilustración era (y es) la de construir una sociedad sobre la base de principios racionales comunes (y no sobre la base de los intereses particulares que nos separan: ideologías, mitos, tradiciones, dioses, creencias, lazos de sangre…). Contra esta pretensión siempre se ha posicionado cierto pensamiento reaccionario (contrario a las innovaciones). Un lúcido representante del mismo fue #JosephdeMaistre con su crítica a la pretensión de los revolucionarios franceses de crear una constitución común a todos los hombres; para de Maistre, los meros hombres no existen, solo existen franceses, ingleses, españoles (con sus tradiciones y sus mitos varios): “La Constitución de 1795, de igual manera que las anteriores, está hecha para el hombre. Ahora bien, no hay hombres en el mundo. Durante mi vida, he visto franceses, italianos, rusos, etc.; sé incluso, gracias a Montesquieu, que se puede ser persa: pero, en cuanto al hombre, declaro no haberlo encontrado en mi vida; si existe, es en mi total ignorancia”. ✊🏽❤️🔥🦉#losapuntesdefilosofíadeprimerodebachillerato #leyendohistoriadelafilosofía #filosofía #traplife

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