Unidad 6. Naturaleza y cultura en el ser humano

  • ACTIVIDAD para realizar antes, durante y después del tema: ¿Cuál crees que es la principal característica definitoria del ser humano? ¿Cómo imaginas al ser humano? Realiza un pequeña producción artística tratando de responder a esta pregunta. Incluye, al menos, 5 conceptos de los tratados en este tema y empléalos con todo el rigor del que seas capaz. Puedes hacer un pequeño vídeo, una fotografía o varias, uno o varios dibujos, un pequeño cómic, una canción de rap o de otro género musical, un pequeño texto, un cuento, una poesía, un pequeño teatro, una escultura, …

FILOSOFÍA – 1º DE BACHILLERATO

UNIDAD 6. NATURALEZA Y CULTURA EN EL SER HUMANO

1. La reflexión filosófica sobre el ser humano
– La antropología
– División de la antropología

2. La naturaleza humana y el proceso de hominización
– Explicaciones preevolucionistas
– Explicaciones evolucionistas
– La evolución del ser humano
– El proceso de hominización
– La aparición del lenguaje articulado

3. La cultura y el proceso de humanización
– La cultura como factor humanizador
– Diversidad cultural

4. Algunos debates en antropología
– Agresividad, genética y altruismo


FUENTES principales para la elaboración de los apuntes:
Juan Méndez Camarasa et al., Filosofía 1, Edebé, Barcelona, 2016
Francisco J. Ayala, ¿Soy un mono?, Editorial Ariel, Barcelona, 2011
César Tejedor Campomanes, Introducción al pensamiento filosófico, SM, Madrid, 1996
Carlos Beorlegui, La singularidad de la especie humana. De la hominización a la humanización. Publicaciones de la Universidad de Deusto, Bilbao, 2011

Unidad 6. Naturaleza y cultura en el ser humano (apuntes en PDF)
Unidad 6. Naturaleza y cultura en el ser humano (actividades en PDF)

1. La reflexión filosófica sobre el ser humano

Los llamados “sofistas” (“sabios”) fueron un grupo de filósofos contemporáneos de Sócrates (s. V a. C.). A uno de los más conocidos –Protágoras– dedica Platón un diálogo del que está tomado este fragmento. Se trata de un mito en el que Protágoras expone cómo la cultura es lo que diferencia al ser humano de los animales…

(Continúa: https://empezandoafilosofar.wordpress.com/el-ser-humano/naturaleza-y-cultura/)

Las preguntas acerca de quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos… en qué consiste nuestra condición, qué nos diferencia de los animales, cuál es nuestro origen como especie, qué somos realmente… forman parte de los interrogantes que el ser humano se ha planteado desde la Antigüedad.

Marvin Harris, Introducción a la antropología general, traducción de Francisco Muñoz de Bustillo, Alianza Editorial, Madrid, 2004, p. 21 (otra edición del texto AQUÍ)

– La antropología

La investigación que responde al esfuerzo por tratar de contestar estas preguntas ha dado lugar al surgimiento de una disciplina específica que se dedica al estudio del ser humano en todas sus facetas: la antropología.

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“Hombre”, en José Ferrater Mora, Diccionario de Filosofía. Tomo II (E-J), Editorial Ariel, Barcelona, 2001, pp. 1680-1686

 Siniestro Total, «¿Quienes somos? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos?» (1984)

 Héctor Tricoche – Qué somos tú y yo

El término antropología procede del griego, de los conceptos anthropos (ser humano) y lógos (estudio o conocimiento). La antropología estudia el examen de la evolución biológica de nuestra especie, el estudio de los distintos tipos de sociedades humanas, la comparación entre los distintos modos de organización social, etcétera.

José M. Pabón, Diccionario Manual Griego. Griego clásico-Español, Vox – Lenguas Clásicas, Madrid, 1967.

Paul Mercier, Historia de la antropología, traducción de Agustina Fort y Carme Huera, Ediciones Península, Barcelona, 1974, p. 21

Aunque las preocupaciones de carácter antropológico han estado presentes desde la Antigüedad en todas las sociedades, podemos señalar como ejemplos de precedentes de la antropología los estudios médico-anatómicos de los médicos Hipócrates de Cos (460-370 a. C.) y Galeno de Pérgamo (129-216). Asimismo, en el aspecto cultural, Heródoto de Halicarnaso (484-425 a. C.), considerado el «padre de la historia» en el mundo occidental, describió la organización y costumbres de los diferentes pueblos de su tiempo. No obstante, no fue hasta el descubrimiento de América que la antropología recibió un excepcional impulso: los europeos entran en contacto directo con las culturas aborígenes de México, Colombia, Perú, etc, descubriendo formas de vida muy diferentes. Más adelante, en 1749, Georges Louis Leclerc (1707-1788), conocido como el conde de Buffon, publica su Historia natural del hombre, momento en el que se considera que la antropología alcanza su madurez.

Tras la clasificación de las especies que llevó a cabo Carl von Linné (o Carlos Linneo), el ser humano quedó incluido como objeto de estudio de la ciencia natural. Linneo (1707-1778) introdujo la expresión Homo sapiens en la décima edición (1758) del Systema naturae. Por qué no apareció en las ediciones anteriores, es evidente: Linneo no se había atrevido a incluir al ser humano en la clasificación del mundo animal. Adquirió, entonces, su denominación taxonómica: Homo sapiensorden primates, clase mamíferos, subfilo vertebrados, filo cordados. Ya en el siglo XIX, las teorías de Charles Robert Darwin (1809-1882) y los viajes a países exóticos propiciaron la aparición de la antropología como disciplina científica.

Ángel Baldomero Espina Barrio, Manual de antropología cultural, Ediciones Abya-yala, Quito (Ecuador), 1996, p. 76
http://www.abc.es/ciencia/abci-linneo-gran-hombre-puso-nombre-y-apellidos-animales-y-plantas-201801092147_noticia.html

Georges-Louis Leclerc, Conde de Buffon, (1707-1788), Edición de Antonio Lafuente y Javier Moscoso, CSIC, Madrid, 1999, p. IX
Miguel Artola y José Manuel Sánchez Ron, Los pilares de la ciencia, Espasa, Barcelona, 2012, p. 44
Carmel Ferragud, Antonio Vidal, José Ramón Bertomeu, Rut Lucas, Documentación y metodología en Ciencias de la Salud, Nau Llibres, Valencia, 2017, p. 240
Josep Lluis Barona, La fisiología: origen histórico de una ciencia experimental, Akal, Madrid, 1991, p. 12
Miguel Hurtado Leña, Introducción a la historia antigua, Fondo Editorial de Humanidades, Universidad Central de Venezuela, Venezuela, 2005, p. 80
Ángel Baldomero Espina Barrio, Manual de antropología cultural, Ediciones Abya-yala, Quito (Ecuador), 1996, p. 49

– División de la antropología

Puede distinguirse entre una antropología de tipo filosófico y otra de tipo científico, dependiendo del objeto y del método de aproximación al mismo:

  • La antropología filosófica consiste en una investigación global sobre la naturaleza humana, sobre nuestra identidad frente a los demás seres, intentando definir, para ello, los rasgos esenciales del ser humano. Es una preocupación que acompaña a la historia del pensamiento desde sus orígenes. El método de trabajo de la antropología filosófica consiste en la reflexión a partir de los datos proporcionados por las ciencias sociales (historia, sociología, economía, etc.) y de las ideas generadas por el propio pensamiento filosófico a lo largo de su historia.
Robert Audi (editor), Diccionario Akal de filosofía, traducción de Huberto Marraud y Enrique Alonso, Akal, Madrid, 2004, p. 61
  • La antropología científica es una disciplina con un origen más reciente, y sus teorías y afirmaciones proceden de los datos recogidos mediante la observación. Surgió en la segunda mitad del siglo XIX, alentada por el desarrollo de la teoría de la evolución. Se ocupa tanto de la dimensión biológica del ser humano como de la dimensión cultural. Por ese motivo, actualmente se distinguen dos grandes ramas dentro de la antropología científica: la antropología física y la antropología cultural.
  1. La antropología física estudia los aspectos biológicos propios del ser humano; es decir: el ser humano en tanto que organismo animal. Así, la antropología estudia el ser humano en tanto que producto de la evolución biológica (estudia los cambios experimentados por la especie desde su aparición en la prehistoria); también describe las diferencias físicas observables entre los seres humanos y el resto de homínidos; además, distingue entre las variedades físicas observables entre los distintos grupos étnicos que componen la humanidad actual.
  2. La antropología cultural estudia el origen, desarrollo, estructura y características de la cultura humana, tanto en las sociedades pasadas como en las actuales. Por cultura se entiende todo comportamiento aprendido en el marco social: se estudian las estructuras políticas, sociales y económicas; las relaciones de parentesco; los mitos y rituales religiosos; y la producción artística y técnica.
Ángel Baldomero Espina Barrio, Manual de antropología cultural, Ediciones Abya-yala, Quito (Ecuador), 1996, p. 14

Tanto la antropología física como la cultural trabajan en estrecha colaboración con otras ciencias. La antropología física con las siguientes: anatomía humana, físiología, paleontología, genética, biología molecular, primatología… La antropología cultural con las que siguen: etnografía, arqueología, lingüística, antropología física…

Ángel Baldomero Espina Barrio, Manual de antropología cultural, Ediciones Abya-yala, Quito (Ecuador), 1996, p. 12
Ibíd., p. 13
Fernando Luis Peligero Escudero, «Antropología filosófica y antropologías positivas», en El Guiniguada, Nº 3, Universidad de las Palmas de Gran Canaria, 1987, págs. 183-202 (p. 189)

La antropología física estudia el proceso de hominización para obtener conclusiones acerca de en qué consiste la naturaleza humana desde el punto de vista biológico; la antropología cultural, por su parte, atiende al proceso de humanización, que estudia la cultura como principal factor humanizador.

Carlos Beorlegui, La singularidad de la especie humana. De la hominización a la humanización. Publicaciones de la Universidad de Deusto, Bilbao, 2011, Serie Filosofía, volumen 38, p. 199

2. La naturaleza humana y el proceso de hominización

A la pregunta por el origen del ser humano (antropogénesis) se han dado muchas y diversas respuestas. Puede decirse que las más relevantes pueden dividirse en explicaciones preevolucionistas y explicaciones evolucionistas.

– Explicaciones preevolucionistas

Los primeros filósofos griegos, como Platón o Aristóteles, creían que las especies que habitan nuestro planeta habían sido siempre tal y como hoy las conocemos: es decir, no habrían sufrido cambios desde el origen de los tiempos. Son los individuos particulares los que sufren modificaciones a lo largo de sus vidas, pero las especies se mantienen constantes, son siempre las mismas (cada caballo nace y muere, pero la especie «caballo» permanece y perdura eternamente.

Liliana Cecilia Molina González, Finalidad, necesidad y accidente en Aristóteles: un estudio sobre Partes de los animales y Generación de los animales, Universidad de Antioquia, Medellín, 2010, p. 110

 Luke Ellis (2008) – How Life Began (se puede ver más de este documental AQUÍ)

 Historia de la Biblia, serie de animación creada por Nippon TelevisionRadiotelevisione Italiana.

Alexander Oparin, El origen de la vida, Akal, Madrid, 2015, p. 8

La aparición de las especies podría haber ocurrido por generación espontánea, o por medio de la voluntad divina que las había creado, como explican muchas religiones y culturas. Por ejemplo, la tradición bíblica explicaba el origen del ser humano por medio de la teoría del creacionismo, sustentada en una interpretación literal del Génesis. Sus tesis básicas: creación separada y definitiva de todas las especies vivas, y creación del ser humano por Dios, a su imagen y semejanza. Estas concepciones partían de un supuesto fijista, según el cual las especies permanecen inamovibles a lo largo del tiempo. Por ejemplo, según este supuesto, el caballo y el asno no procederían de un antepasado común ya extinguido, sino que ambas especies existirían desde el principio de la vida tal y como hoy las conocemos. En el siglo XVIII, el creacionismo fijista tuvo defensores como Linneo (1707-1778) y Georges Cuvier (1769-1832), quien creía que todas las especies habían sido creadas directamente por Dios (creacionismo).

Varios Autores, Atlas Universal de Filosofía. Manual Didáctico de Autores, Textos, Escuelas y Conceptos Filosóficos, Editorial Oceano, Madrid, 2008, p. 170.
Génesis 1, 20-28, La Biblia, traducción argentina, 1990, página de La Santa Sede.
Varios Autores, Atlas Universal de Filosofía. Manual Didáctico de Autores, Textos, Escuelas y Conceptos Filosóficos, Editorial Oceano, Madrid, 2008, p. 112.


– Explicaciones evolucionistas

Francisco J. Ayala, Origen y evolución del hombre, Alianza Editorial, Madrid, 1995, p. 13
Charles Darwin, El origen de las especies, edición de Jaume Josa i Llorca, traducción de Antonio de Zulueta, Espasa Calpe, Madrid, 1988, p. 54 (Introducción)

En 1859 publicó Charles Darwin El origen de las especies, obra que supuso la quiebra de las doctrinas fijistas que imperaban hasta ese momento, las cuales ya habian sido cuestionadas medio siglo antes por parte del naturalista francés Jean-Baptiste Lamarck (1744-1829) en su libro Filosofía zoológica. Pero fue Charles Darwin quien sentó las bases de las explicaciones evolucionistas actuales. Su teoría puede sintetizarse en tres tesis fundamentales:

  • Las especies tienen lugar por transformaciones continuadas. Todas las especies, botánicas y zoológicas (incluida la especie humana), provienen de otras anteriores por medio de cambios graduales.
  • La selección natural es el principio explicativo de la evolución. Entre los muchos cambios que se producen espontáneamente en las especies, solo perduran y se transmiten aquellos que resultan más eficaces en la lucha por la vida. Los individuos mejor dotados, los que se adaptan al medio, sobreviven y transmiten hereditariamente sus características.
  • El ser humano desciende de antiguos primates. Como los demás animales, procede por evolución de especies anteriores ya extinguidas.

La teoría darwinista, sin embargo, no explicaba los mecanismos que determinaban qué características se transmitían de generación en generación, ni de qué manera lo hacían. La ausencia de una teoría que diera cuenta de cuáles eran los factores que influían en la herencia biológica de los caracteres fue subsanada por Gregor Mendel (1822-1884). Siete años después de la publicación de El origen de las especies, este religioso agustino formuló una teoría de la herencia en la que aseguraba que los caracteres hereditarios están determinados por factores específicos, los cuales fueron llamados, más adelante, genes.

Francisco J. Ayala, Origen y evolución del hombre, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pp. 18-19
Britannica Gran Atlas de la Ciencia: Genética, Editorial Sol 90, Barcelona – Buenos Aires, 2012, p. 28
Helena Curtis, Adriana Schnek, Invitación a la biología, sexta edición en español, Editorial Médica Panamericana, Montevideo, 2006, p. 238
Francisco J. Ayala, Origen y evolución del hombre, Alianza Editorial, Madrid, 1995, p. 16

Los estudios de Mendel iniciaron una larga y fecunda tradición de investigadores sobre la herencia biológica, que dio como resultado las doctrinas mutacionistas, las cuales explican los cambios en las características de las especies a partir de alteraciones o mutaciones en el material genético. La combinación de la teoría de la selección natural y las doctrinas mutacionistas es la base de las teorías sintéticas o neodarwinistas.

Aunque estas teorías aportan constantemente datos nuevos, lo cierto es que todavía existen muchas lagunas. Algunas de estas lagunas se refieren al hecho de que según el registro fósil encontramos a menudo especies que se mantienen estables durante un largo tiempo y después sucede que desaparecen o se transforman en otra de un modo aparentemente brusco o en un tiempo relativamente breve. ¿Cómo encajar esto con la idea de un proceso gradual y continuado? Según la propuesta de los biólogos Niles EldredgeStephen Jay Gould, presentada en 1972, hay que ir hacia una teoría del equilibrio puntuado o equilibrio interrumpido, según la cual la evolución avanzaría a saltos y no con un ritmo uniforme. Muchas veces, el paso de una especie a otra no obedece a una lenta transformación de la primera a la segunda, sino que, en algún momento, tendría lugar una macromutación positiva, es decir, una mutación a gran escala que, aunque lo más habitual es que fuese desfavorable, en algunos casos excepcionales podría resultar adaptativamente favorable. No obstante, todavía los investigadores siguen discutiendo acerca de cuáles son los mecanismos que han dado lugar a la evolución de las especies.

Marvin Harris, Introducción a la antropología general, traducción de Francisco Muñoz de Bustillo, Alianza Editorial, Madrid, 2004, p. 40
Carlos Beorlegui, La singularidad de la especie humana. De la hominización a la humanización. Publicaciones de la Universidad de Deusto, Bilbao, 2011, Serie Filosofía, volumen 38, p. 201

 Entrevista a Dora Black (Kinder Malo-Pimp Flaco), minuto 4:05 («Estoy buscando qué es este mundo, qué soy… no lo entiendo»)

Francisco J. Ayala, Origen y evolución del hombre, Alianza Editorial, Madrid, 1995, p. 153
Carlos Beorlegui, La singularidad de la especie humana. De la hominización a la humanización. Publicaciones de la Universidad de Deusto, Bilbao, 2011, Serie Filosofía, volumen 38, p. 202
Varios Autores, Atlas Universal de Filosofía. Manual Didáctico de Autores, Textos, Escuelas y Conceptos Filosóficos, Editorial Oceano, Madrid, 2008, p. 408.

– La evolución del ser humano

Una vez que las teorías evolucionistas proporcionaron las líneas maestras de la evolución, ciencias como al paleontología, la biología, la genética y la inmunología han ido precisando con cautela los escalones de este proceso. La ciencia va explicando cómo a partir de los primeros organismos multicelulares se llega hasta el ser humano. Las clasificaciones que muestran los orígenes del ser humano a partir de la evolución de los primates están sujetas a frecuentes cambios, dada la rapidez con que avanzan las investigaciones en este campo. El ser humano está emparentado con especies como el chimpancé, el gorila o el orangután. Según los expertos, la bifurcación de la rama de los hominoideos en póngidos y homínidos se produjo hace unos 5 o 10 millones de años.

Juan Luis Arsuaga: El hombre, su esencia y su evolución – Fundación Créate (Publicado el 29 jun. 2016 en YouTube)

Carlos Beorlegui, op. cit., 140-143
Francisco J. Ayala, Origen y evolución del hombre, Alianza Editorial, Madrid, 1995, p. 135

Carlos Beorlegui, op. cit., 140-143

Dentro de los homínidos, la evolución humana parece que se ha producido del siguiente modo. El homínido más antiguo conocido fue el Ardipithecus ramidus (4,4 millones de años). Posteriormente, apareció el género Australpithecus (2-4 millones de años), cuyo representante más antiguo fue el Australopithecus afarensis. Al parecer, este dio lugar a dos líneas evolutivas: una extinguida (Paranthropus aethiopicus) y otra que evolucionó hasta el ser humano actual.

A partir de esta segunda línea apareció una especie considerada ya humana, el Homo habilis, con el que se produjo un aumento de la capacidad craneal y cambios culturales destacables. Al Homo habilis lo sucedió el Homo erectus, que evolucionó en África hace unos 1,8 millones de años.

Francisco J. Ayala, ¿Soy un mono?, Editorial Ariel, Barcelona, 2011, p. 22

Siguiendo esta línea evolutiva llegamos hasta el Homo sapiens, nuestra especie, surgida aproximadamente hace  unos 200.000 años.

Carlos Beorlegui, op. cit., p. 156
Carlos Beorlegui, op. cit., p. 173
Francisco J. Ayala, ¿Soy un mono?, Editorial Ariel, Barcelona, 2011, p. 60
Francisco J. Ayala, ¿Soy un mono?, Editorial Ariel, Barcelona, 2011, p. 24
Francisco J. Ayala, ¿Soy un mono?, Editorial Ariel, Barcelona, 2011, p. 24

 Redes – Los orígenes de las especies (2012)

Carlos Beorlegui, op. cit., p. 166

La antropología y la paleontología son ciencias que avanzan de modo incesante con cada nuevo descubrimiento. Pero los continuos hallazgos todavía no nos permiten desvelar definitivamente de dónde y cómo surgió nuestra especie. Existen dos teorías al respecto: la teoría del candelabro y la del arca de Noé. La primera afirma que el origen del ser humano es multirregional: se produjeron diferentes procesos evolutivos en distintos lugares del mundo, y hubo un intercambio genético entre las poblaciones existentes. Por ese motivo, el origen del ser humano podría haberse dado en cualquiera de estos lugares. Esta teoría se apoya en las importantes cantidades de fósiles encontradas en distintas partes del mundo. La otra teoría, la llamada «del arca de Noé», afirma que el ser humano actual tiene un origen único situado en el continente africano: los actuales humanos habrían emigrado desde África y ocupado progresivamente otras partes del planeta. Estudios genéticos recientes sobre la herencia del ADN darían apoyo a esta teoría.

– El proceso de hominización

Carlos Beorlegui, op. cit., pp. 210 y ss.

Algunos de los cambios morfológicos más importantes que supusieron la aparición de los seres humanos son los siguientes:

  • Posición erguida (bipedestación). Los antepasados del ser humano se caracterizaban por la marcha bípeda, es decir, por caminar sobre los dos pies, sin utilizar como apoyo las manos. La marcha erguida provocó una serie de cambios anatómicos, entre los que se encuentran la pérdida de la prensión en los pies, cambios en la curvatura de la columna, fortalecimiento del cuello… Además, permitió la observación de mayores áreas de espacios naturales y la liberación de las extremidades superiores.
  • Liberación de las extremidades superiores. Caminar erguido sin utilizar las extremidades superiores permitió que las manos se especializasen en funciones distintas de la marcha: manipulación de objetos, la caza, la defensa o la construcción. Las manos sustituyeron a la boca como órgano de defensa y de trabajo, posibilitando la utilización e invención de toda clase de instrumentos. Aunque para para manipular objetos es necesario poseer también una serie de capacidades que dependen de la existencia de un cerebro desarrollado y complejo. 
  • Desarrollo cerebral. Entre el Australopithecus y nosotros, el cerebro triplica su tamaño y se hace más complejo. Aunque no se conocen con exactitud las causas que motivaron este aumento cerebral, muchos estudios coinciden en destacar que la liberación de las manos pudo ser el estímulo de este desarrollo. Cuanto mayor sea la pericia en el manejo y fabricación de objetos, mayor será la capacidad para concebirlos. Y viceversa: a mayor capacidad cerebral, mayor destreza manual. El desarrollo cerebral del ser humano fue el elemento que posibilitó la aparición de las capacidades técnicas (de fabricar y utilizar instrumentos para modificar el entorno y satisfacer sus necesidades) como simbólicas (de crear y expresarse por medio de símbolos, signos que están en lugar de otra realidad a la que representan y substituyen).

Carlos Beorlegui, op. cit., p. 27

– La aparición del lenguaje articulado

Carlos Beorlegui, op. cit., p. 290

Aunque el origen y la causa exacta de la aparición de la capacidad cognitiva más asombrosa del ser humano -a saber: el lenguaje- sigan siendo un misterio, sí sabemos que ha sido la responsable del apogeo de la cultura humana. Gracias al lenguaje, el ser humano es capaz de realizar generalizaciones y abstracciones, y referirse a realidades pasadas, futuras o imaginarias. Los animales, aunque pueden emitir y entender signos que expresen emociones básicas, como dolor, alegría, temor, rechazo o atracción, no pueden expresar realidades más complejas, como instrucciones, teorías, reglas o valoraciones. El ser humano, en cambio, sí puede hacerlo mediante el lenguaje. Por eso, muchos pensadores consideran que el lenguaje supone una diferencia cualitativa; es decir, un rasgo específicamente humano.

Existen diversas teorías acerca del origen del lenguaje tal y como lo conocemos hoy. Se supone que el lenguaje articulado ha derivado de un primer lenguaje gestual, en el que los homínidos se comunicarían a partir de gestos más o menos acompañados de sonidos. ¿Cómo, cuándo y por qué los gestos dieron lugar a la comunicación articulada? Existen diversas hipótesis:

  • Una mutación genética sería la causante de esa especialización. En cualquier caso, habría sido múltiple y comportaría un largo proceso, pues habría debido de producir cambios en la organización del cerebro, el conducto vocal y el sistema auditivo.
  • El aumento progresivo de la inteligencia general favorecería la aparición y el crecimiento de la capacidad simbólica y lingüística.
  • La generalización de señales gestuales de alarma y aviso provoca que estas se vayan combinando paulatinamente con señales vocales, cuya utilidad haría que fueran imponiéndose, originando finalmente un lenguaje exclusivamente vocal, el cual simbolizaría objetos y situaciones («comida», «enemigo»…).

Es posible que las tres teorías anteriores sean complementarias y, lejos de excluirse mutuamente, compongan una explicación multicausal del origen del lenguaje. En cualquier caso, parece claro que para que apareciese el lenguaje en los homínidos tuvieron que darse varias condiciones: una predisposición para comunicarse, la capacidad de imitar sonidos, la inteligencia necesaria para aprender a poner nombre y relacionar entre sí clases de objetos y fenómenos, y la sensibilidad a las diferencias de orden en las secuencias de sonidos.

Honorio M. Velasco Maillo, Hablar y pensar, tareas culturales, UNED, Madrid, 2013, p. 119

Mark Pagel: Cómo el lenguaje transformó a la humanidad – TED Global 2011

Carlos Beorlegui, op. cit., p. 287

3. La cultura y el proceso de humanización

Como hemos visto, el proceso evolutivo va desde las formas más antiguas de primates hasta nuestros antepasados homínidos más próximos. En este proceso de millones de años no solo se produce la hominización (aparición del género Homo y de todas sus especies), sino que también se produce la humanización (el conjunto de características culturales que van desarrollando los seres humanos).

Carlos Beorlegui, op. cit., p. 263

– La cultura como factor humanizador

Si la determinación biológica y genética con la que venimos al mundo constituye lo que consideramos nuestra dimensión natural, nuestra dimensión cultural, en cambio, se compone de todo aquello que es adquirido socialmente: conocimientos, técnicas, hábitos, normas y formas de vida. Así pues, podemos decir que la cultura es el conjunto de informaciones que se adquieren a través del aprendizaje social, el cual puede darse por imitación, por enseñanza o por asimilación o costumbre en su uso.

Jesús Mosterín, Filosofía de la cultura, Alianza Editorial, Madrid, 1994, p. 32
Marvin Harris, Antropología cultural, traducción de Vicente Bordoy y Francisco Revuelta, Alianza Editorial, Madrid, 2000, pp. 19-20
David Sobrevilla (Ed.), Filosofía de la cultura, Editorial Trotta, Madrid, 2013, p. 33
Macaco japonés en la Isla de Koshima lavando boniatos en el mar («Medio siglo lavando boniatos», en Investigación y Ciencia, 2/10/2015): https://www.investigacionyciencia.es/blogs/medicina-y-biologia/62/posts/medio-siglo-lavando-boniatos-13593

Así entendida, no puede afirmarse que la cultura sea algo exclusivamente humano: también los animales, incluso los que no son primates, tienen algún tipo de cultura, ya que son capaces de transmitirse conductas adquiridas socialmente. Por ejemplo, los chimpancés aprenden el uso de diversas herramientas mediante la observación de otros chimpancés, las orcas tienen una alta capacidad para imitar que aplican en sus técnicas de caza, algunos pájaros aprenden sus cantos por imitación, etc. Conforme las líneas evolutivas se van aproximando a nosotros, su dotación para lo cultural mejora extraordinariamente. Sin embargo, algo diferencia estas formas de cultura de la humana: en el ser humano, aunque la adquisición de nuevas costumbres puede darse, como en los animales, por imitación, existe una forma de transmisión cultural específica: la transmisión a través del lenguaje, el modo más evolucionado de comunicación. A partir del lenguaje, los sonidos se estructuran para dar lugar a sílabas, palabras, oraciones… el lenguaje articulado se considera una cualidad específicamente humana y una condición necesaria para el desarrollo de la cultura.

El lenguaje permite el pensamiento y la comprensión de la realidad. Gracias a él, la especie humana puede transmitir la información sin que sea necesario el contacto directo entre los miembros del grupo. Mediante el lenguaje es posible la transmisión y asimilación de nuevas conductas, técnicas, conocimientos o información, a distancia. De este modo, los nuevos contenidos culturales se heredan de generación en generación, acumulándose e incrementándose con el paso del tiempo. Puede decirse, pues, que el lenguaje es la causa del carácter acumulativo de la información cultural y la principal diferencia entre el ser humano y el resto de animales. Si se compara la cultura que ha producido el ser humano con la creada por algunos grupos de animales, destaca de la cultura humana su dinamismo y su gran variedad y riqueza.

Como vimos antes, los organismos se adaptan al medio por selección natural, de manera que los cambios genéticos se mantienen según su eficacia en la supervivencia. El ser humano, en cambio, gracias a la cultura puede llegar a modificar su propio medio, por cual puede decirse que la cultura tiene un valor adaptativo.

Jordi Sabater Pi, El chimpancé y los orígenes de la cultura, Anthropos, Barcelona, 1992, p. 54

– Diversidad cultural

Más que la biología o la genética, como hemos visto, parece que lo que diferencia a los seres humanos del los demás animales es el hecho cultural. En este sentido, se habla de cultura en singular. Pero lo cierto es que hay que señalar que no existe una sola cultura, sino muchas. Hoy en día conviven en nuestro planeta multitud de culturas: rural, urbana, oriental, musulmana, cristiana, latina, protestante, norteamericana… Esta pluralidad se conoce con el nombre de diversidad cultural. Las grandes ciudades contemporáneas, como Nueva York, Hong Kong, por ejemplo, o Madrid y Barcelona, en España, son ejemplos de convivencia de etnias y culturas diferentes, así como de gente de diversas procedencias. La variedad de culturas es consecuencia de una característica propia del ser humano: no está programado para responder de una manera fija, sino que poseemos cierta libertad para determinar nuestra propia conducta. Así, mientras que los animales suelen reaccionar de un modo limitado ante los estímulos de la naturaleza, el ser humano posee libertad e inteligencia para elegir la respuesta que considera más adecuada en cada caso. Tal vez por este motivo los distintos pueblos han creado su propia forma de vida, la cual se ha adaptado a las condiciones ambientales en las que se ha desarrollado.

Cuando nos encontramos ante formas de vida diferentes a las nuestras podemos reaccionar de diversas maneras. Pueden darse varias posturas: etnocentrismo, racismo, xenofobia, relativismo, universalismo, interculturalismo…

Juan Méndez Camarasa et al., Filosofía 1, Edebé, Barcelona, 2016, p. 144

Como es sabido, una de las causas de la diversidad cultural es la falta de contacto en que vivían los distintos pueblos del mundo. Sin embargo, en la actualidad, el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación está borrando las distancias y reduciendo el aislamiento. Aunque todavía existen zonas profundamente aisladas, lo cierto es que el contacto cultural es cada vez mayor. Por eso se dice que estamos viviendo un proceso de convergencia cultural sin precedentes. Este contacto y proximidad entre los diversos pueblos produce un fenómeno que se ha llamado contagio cultural: el conocimiento de otros modos de vivir, de otras costumbres y creencias, posibilita que adoptemos algunos de estos nuevos elementos cuando los consideremos útiles. La asimilación de rasgos propios de otros pueblos hace que, cada vez, seamos más parecidos entre los humanos. Esto puede tener un lado negativo si implica la imposición del modo de vida de aquellos países más poderosos sobre aquellos más pobres. De hecho, algunos críticos consideran que este proceso de convergencia cultural es, en el fondo, una suerte de etnocentrismo camuflado de la cultura occidental, en el cual la globalización estaría escondiendo un proyecto homogeneizador, que haría que se perdieran las ricas peculiaridades culturales de los diversos pueblos de la Tierra. Por ello, desde esta óptica, algunos cuestionan que sea deseable este proceso globalizador-homogeneizador.

4. Algunos debates en antropología

Una de las temáticas científicas y filosóficas más discutidas en el ámbito de la antropología trata de la cuestión acerca de cuánto hay en nosotros que sea producto de nuestra herencia biológica (de nuestra naturaleza) y cuánto es producto de la influencia que hemos recibido a través de la educación y de la sociedad (nuestra cultura).

– Agresividad, genética y altruismo

Al hablar de naturaleza y cultura, uno de los puntos que más discusión generan es la cuestión de cómo interpretar la relación entre ambas. Se dan diferentes opiniones. Hay, por ejemplo, quien entiende que el ser humano nace con una tendencia natural al egoísmo y la agresividad: «el hombre es un lobo para el hombre» [afirmación que se encuentra formulada en varios autores, desde el comediógrafo latino Tito Maccio Plauto (254-184 a. C.) a, siglos después, Thomas Hobbes (1588-1679) y Sigmund Freud (1856-1939)].

Plauto, Asinaria, traducción de Mercedes González-Haba, Gredos (edición electrónica)
Thomas Hobbes, De Cive, traducción de Carlos Mellizo, Alianza Editorial, Madrid, 2000 (Epístola dedicatoria, p. 34)
Sigmund Freud, Obras completas XXI, Amorrotu Editores, Argentina, 1992 (El malestar en la cultura, p. 108)
Sigmund Freud, El malestar en la cultura, traducción de Ramón Rey Ardid, Alianza Editorial, Madrid, 2000, p. 63

En El malestar en la cultura, publicada en 1930, Freud destaca que los seres humanos nacemos con una pulsión o impulso innato hacia la competitividad y la violencia, a la que llamamos Thanatos o pulsión de muerte, además de nacer también con una pulsión de vida, que llama Eros, la cual recoge el impulso sexual y de autoconservación. Según Freud, las personas tenemos que reprimir parcialmente la satisfacción de nuestros deseos, que provienen de ambas pulsiones, para poder vivir en sociedad. Si las personas diéramos rienda suelta a nuestros impulsos naturales sin ningún freno, la convivencia sería imposible. Así, la cultura se encarga de poner freno a esos impulsos: la cultura nos enseña a reprimirnos. Ahora bien, si ese nivel de represión que la cultura nos impone resulta excesivo y no nos permite canalizar de ningún modo nuestras tendencias naturales, se genera en el ser humano un malestar que deriva en infelicidad.

Como es natural, hay otros pensadores con enfoques muy distintos al freudiano o, en general, a aquellos que imaginan esas tendencias naturales negativas del ser humano. Así, algunos apuntan hacia una bondad natural del ser humano que, sin embargo, se va viendo dañada a medida que vamos creciendo y vamos descubriendo cómo funciona la sociedad, la injusticia reinante debida al desigual reparto de la riqueza, la diferencia de oportunidades, etc. El filósofo ilustrado Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) lamentaba cómo la cultura había convertido al ser humano en alguien peor, moralmente hablando, al haber fomentado constantemente la tendencia a la competitividad de unos con otros. Según esta visión, pronto aprendemos que para ser competentes socialmente hemos de desarrollar determinadas «habilidades» como la hipocresía o la mentira, por lo que el resultado de la socialización sería la pérdida de la inocencia inicial y la adquisición de maneras de hacer innobles pero imprescindibles: la socialización no nos haría mejores personas, sino todo lo contrario.

Jean-Jacques Rousseau, Sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres, traducción de Mauro Armiño, Alianza Editorial, Madrid, 2005, p. 267

El fundador de la etología (la ciencia que estudia el comportamiento animal), Konrad Lorenz (1903-1989), se posicionó en la línea de Freud al destacar la existencia de un instinto agresivo, uno de los cuatro fundamentales según él, común a todos los animales junto con el hambre, el sexo y el miedo. En su libro Sobre la agresividad, publicado en 1963, Lorenz señala que esta no solo tiene un carácter reactivo, es decir, no se pone en marcha solo para defenderse, sino que en ocasiones dicho instinto se activa espontáneamente a causa del deseo de demostrar la fuerza y establecer jerarquías. Además, Lorenz ve algunas bondades en el instinto agresivo desde el punto de vista de la conservación de la especie, incluso en los humanos. Por ejemplo, según Lorenz el impulso agresivo sirve, paradójicamente, para favorecer los vínculos de amistad en los grupos humanos: estos se cohesionan para al establecer pactos de no agresión dentro del grupo, a base de desviar la agresividad hacia otro grupo, a quien pasa a verse como rival o enemigo.

Konrad Lorenz, Sobre la agresión: el pretendido mal, Siglo XXI, México, 2005, p. 78
p. 113
p. 54

Irenäus Eibl-Eibesfeldt, Amor y odio: Historia natural del comportamiento humano, traducción de Félix Blanco, Salvat, 1994, p. 6

Uno de los discípulos de Lorenz, el fundador de la etología humanaIrenäus Eibl-Eibesfeldt, en oposición a las tesis de su maestro, defendió una posición más afín a Rousseau. En su obra Amor y odio, de 1970, defendió que no era tan evidente que hubiera una agresividad natural innata en el ser humano y afirmó que las causas de las acciones violentas había que buscarlas, fundamentalmente, en la desigualdad en la distribución de los bienes y a las numerosas leyes que protegen un régimen injusto. Según Eibl-Eibesfeldt, podemos ser optimistas respecto a la posibilidad futura de un mundo en paz, siempre y cuando la vida de las personas pudiera desarrollarse en un marco de justicia social.

Más recientemente, han surgido los estudios de la llamada sociobiología, disciplina inaugurada por Edward Osborne Wilson, que publicó en 1975 su obra Sociobiología: la nueva síntesis. Los científicos de este campo tratan de explicar cómo fueron seleccionados evolutivamente de forma favorable los comportamientos altruistas, puesto que estos favorecían a los individuos que efectúan dichos comportamientos con una mayor transmisión de los propios genes. Se destacó, de este modo, la noción de «altruismo genético», que da a entender que cuando se actúa generosamente, se hace en virtud de que esos genes le llevan a uno a actuar así porque advierten que eso es lo más conveniente para ellos, pues mejoran las probabilidades de transmitirse a la siguiente generación. Este enfoque recibió rápidamente numerosas críticas por parte de otros científicos, por entender que se trataba de un reduccionismo genético, de un determinismo de la biología que conllevaba la negación de la libertad humana. El debate continúa abierto.

 «Muchos animales comparten reglas sociales. ¿De dónde surgen estos comportamientos sociales? Este es el reto teórico de la sociobiología, una disciplina iniciada por Edward O. Wilson en los años 70». “La sociobiología”, en Grupo Punset Producciones.

Irenäus Eibl-Eibesfeldt, Amor y odio: Historia natural del comportamiento humano, traducción de Félix Blanco, Salvat, 1994, pp. 220 y ss


ACTIVIDADES del tema: «Naturaleza y cultura en el ser humano»

  • Realiza, al menos, 10 de las siguientes actividades:
  1. Explica cuál es el objeto de estudio de la antropología. Menciona dos autores relacionados con la antropología y cuáles han sido sus principales aportaciones a esta ciencia.
  2. ¿Qué tienen en común y en qué se diferencian la antropología física y la antropología cultural? ¿Crees que los estudios de ambas ciencias pueden complementarse a fin de obtener una visión más completa del ser humano? Explica por qué.
  3. ¿Qué mecanismos acerca de la evolución quedaron sin explicar en la teoría darwinista? ¿Qué aspectos de la teoría de la evolución están todavía en discusión?
  4. Busca información sobre cada uno de los homínidos que ha formado parte de la evolución humana. Elabora un cuadro para anotar las diferencias respecto a su aspecto, su posición erguida, el uso de sus extremidades superiores, su capacidad craneal y su capacidad técnica.
  5. Explica con tus palabras las hipótesis acerca del origen del lenguaje tratadas en este tema. ¿Cuál te parece más plausible?
  6. Hemos visto que los animales tienen algún tipo de cultura, ya que pueden transmitirse conductas adquiridas socialmente. Busca tres casos donde se muestre que los animales son capaces de transmitir a otros sus saberes. Por ejemplo: la gata enseña a sus crías a cazar.
  7. Anota características del ser humano que demuestren que es un animal físicamente débil y señala de qué manera compensa esas debilidades. ¿Crees que el ser humano hubiera sobrevivido si no poseyese las capacidades culturales de las que hemos tratado en este tema?
  8. Explica, con tus propias palabras, los siguientes términos. Puedes consultar un diccionario si lo consideras necesario: etnocentrismo, relativismo cultural, universalismo, interculturalismo, globalización.
  9. Haz una tabla con ejemplos que caractericen cada una de las posturas que pueden darse frente a la diversidad cultural (etnocentrismo, racismo, xenofobia, relativismo, universalismo, interculturalismo).
  10. Indica los rasgos de nuestra cultura, o de otras culturas que conozcas, que consideres que sería deseable universalizar y cuáles te parece que, en cambio, no merecen ser conservados ni extendidos a otras culturas. Aporta razones para justificar tu respuesta.
  11. Busca información sobre las siguientes cuestiones. ¿Es preferible una cultura universal o la diversidad cultural? ¿De qué modo la pluralidad cultural puede ayudarnos a entender mejor el mundo? Redacta una lista con argumentos a favor y en contra de cada postura.
  12. Explica con tus palabras los argumentos que se ofrecen para considerar la agresividad como una característica innata humana y compáralos con los argumentos ofrecidos por los autores que consideran que la agresividad está relacionada con el entorno en que vivimos.
  13. ¿Qué relación puedes establecer entre la agresividad y el comportamiento altruista? ¿Crees que son incompatibles? ¿Qué relación guardan este tipo de debates con el concepto de libertad humana?
  14. La reflexión filosófica sobre el ser humano acerca de sus orígenes y evolución biológica y cultural, ¿de qué modo podría contribuir para que las personas desarrollen actitudes que comprendan la diversidad y la interculturalidad como un valor positivo?
Nicoletta Magno, El lenguaje del gato, Parkstone International, 2017

COMENTARIO DE TEXTO: Conversaciones sobre la teoría de la evolución

«Creo que es incorrecto mantener que la evolución es un progreso continuo que culmina en el ser humano. Es una concepción anacrónica y antropocéntrica que yo he intentado refutar siempre argumentando que la inteligencia superior no es exclusiva de los animales estrechamente emparentados con los seres humanos, sino que se encuentra en animales muy distantes, como las palomas y los cuervos. En este sentido, evolución no significa progreso, o no está necesariamente relacionada con el progreso. Es indiscutible que la evolución ha desarrollado una mayor complejidad. Generalmente, la evolución no conlleva una menor complejidad con el transcurso del tiempo, aunque existen ejemplos de degradación de animales que habitaban en cuevas o bajo tierra y perdieron la vista. Es decir, que la evolución produce cambios y entraña una mayor complejidad, porque la competición hizo que la complejidad fuera necesaria para resolver los problemas. Pero una mayor complejidad no implica forzosamente más progreso»

Nicholas Mackintosh entrevistado por Eduardo Punset, en Cara a cara con la vida, la mente y el universo. Conversaciones con los grandes científicos de nuestro tiempoDestino, Barcelona, 2006, pp. 332-39

A) COMPRENSIÓN

  1. Define las siguientes nociones: evolución, anacrónica, antropocéntrica, complejidad, competición y degradación, en el sentido en que se emplean en el texto.
  2. Haz una síntesis de las ideas principales del texto.
  3. ¿Qué título le pondrías al texto?

B) ANÁLISIS DEL TEXTO

4. ¿Qué nos quiere decir el psicólogo Nicholas Mackintosh con su alusión a la inteligencia de las palomas y los cuervos?
5. ¿Qué es lo que considera un error y, por lo tanto, qué es lo que dice que trata de refutar en sus teorías?
6. ¿Cómo justifica que la evolución normalmente suponga un aumento creciente de la complejidad? Explica cómo se produjo la evolución humana para ejemplificar el mayor grado de complejidad en el hombre respecto a los animales menos evolucionados.
7. El autor nos dice que en ocasiones se dan ejemplos de degradación en algunos animales. ¿Qué es lo que sucede en tales casos?

C) RELACIÓN

8. ¿Qué relación hay entre mantener una posición antropocéntrica y considerar que la evolución debe interpretarse en términos de progreso
9. Explica qué rasgos específicos del ser humano ha comportado su evolución y por qué pueden alentar esta idea de progreso.

D) VALORACIÓN CRÍTICA

10. Mackintosh considera anacrónicas y antropocéntricas las teorías anteriores sobre la evolución de las especies que la explican dando a entender que culmina en el ser humano. ¿Estás de acuerdo en sus valoraciones? Justifica la respuesta.


CUESTIONES PARA REPASAR LOS CONTENIDOS

  1. ¿Qué es la antropología y cuál es su objeto de estudio? ¿En qué ramas puede dividirse?
  2. ¿Qué se entiende por «explicaciones preevolucionistas» sobre el origen del ser humano? ¿En qué consisten?
  3. ¿En qué consisten las ·explicaciones evolucionistas· sobre el ser humano? Resume los aspectos más importantes de lo que se conoce como «proceso de hominización»
  4. ¿Qué es la cultura? ¿Es algo exclusivo del ser humano? ¿De qué maneras puede transmitirse? ¿Qué tipos de información pueden distinguirse en la cultura humana?
  5. ¿Qué se entiende por «diversidad cultural»? ¿Qué posturas cabe adoptar ante la misma?
  6. Una de las cuestiones más discutidas y todavía abiertas en antropología es la de la agresividad humana y el altruismo. ¿Cuáles son las posturas más importantes en este debate?
  7. Redacta un breve texto en el que comentes las impresiones e ideas que te han surgido tras estudiar el presente tema. ¿Crees que te ha servido para algo este aprendizaje? ¿Para qué?

 Redes 92: Los orígenes de las especies (2011)

 Apeman: Adventures in Human Evolution (2000)

 Steven Pinker sobre el mito de la violencia (subtitulos en español) TED 2007

 Nuestra cultura animal | Antonio José Osuna Mascaró | TEDxLucena (2018)