Unidad 3. La democracia como forma de vida

VALORES ÉTICOS – 4º DE ESO

  • ¿Cuáles son los principales retos de la democracia en la actualidad?
  • La democracia, más que una forma de gobierno
  • El compromiso con el bien común
  • Las amenazas de una globalización sin control
  • La protección de los derechos humanos

UNIDAD 3. LA DEMOCRACIA COMO FORMA DE VIDA

FUENTES principales para la elaboración de los apuntes:
X. Martí Orriols, C. Prestel Alfonso, VAL, Valores éticos 4, Vicens Vives, Barcelona 2016.
Aproximándonos a la Ética: https://aproximandonosalaetica.wordpress.com/

Unidad 3. La democracia como forma de vida (apuntes en PDF)
Unidad 3. La democracia como forma de vida (actividades en PDF)

ACTIVIDAD INICIAL (para realizar en el cuaderno/portafolio y en común): 

1) Vamos a ver un vídeo en el que se propone la idea de impulsar un Referéndum Mundial en el que toda la humanidad pudiese votar acerca de la realización de propuestas concretas para mejorar el planeta. Respondamos a las siguientes preguntas:

  • ¿Crees que una propuesta así sería viable? ¿Sí o no? ¿Por qué?
  • ¿Cuáles crees que son a tu juicio los principales problemas globales?
  • Elabora cinco propuestas concretas para intentar construir una sociedad más justa. Pon en común tu lista con la del resto de compañeros con el fin de elaborar una lista conjunta y anótala en tu cuaderno/portafolio.

1. LA DEMOCRACIA, MÁS QUE UNA FORMA DE GOBIERNO

Cuando hablamos de democracia, lo primero que nos viene a la cabeza es una forma de gobierno donde el poder político reside en el pueblo. Además, en democracia hay elecciones periódicas, las decisiones se toman por la mayoría, existe separación de poderes y nadie está por encima de la ley.

Sin embargo, y a pesar de ser cierto lo anterior, la democracia no es únicamente un sistema de gobierno o un procedimiento para tomar decisiones, sino que también puede ser entendida como un estilo de vida basado en el respeto a los derechos humanos y a los valores éticos que les sirven de fundamento.

Ser demócrata significa, ante todo, defender la libertad de todos los ciudadanos para pensar, opinar y actuar como queramos, mientras no perjudiquemos los derechos de los demás.

En democracia, las personas debemos poder manifestar libremente lo que pensamos, tanto en público como en privado, oralmente o por escrito. Del mismo modo, tiene que haber libertad de reunión, de manifestación y de libre circulación, con la única condición de que nos manifestemos de forma pacífica.

Defender la libertad implica practicar el respeto hacia todas las personas independientemente de su origen, sexo, características físicas o formas de pensar.

Por otro lado, vivir en democracia exige tomar parte activamente en la vida política y social de nuestro país. Esto significa que debemos informarnos acerca de las cuestiones que nos afectan y participar en la toma de decisiones para resolver los problemas.

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En el sentido que le estamos dando a la democracia, la participación democrática no se limita a votar en las elecciones que se celebran periódicamente para elegir a nuestros representantes. También actuamos como demócratas cuando, por ejemplo, formulamos propuestas constructivas para mejorar el funcionamiento de nuestro centro educativo o cuando expresamos nuestra crítica hacia aquellas decisiones que no nos parecen justas. Pues, además de los valores de la libertad, el respeto y la participación activa, la democracia exige que todos seamos tratados con justicia, es decir, de acuerdo con nuestros méritos y según nuestras necesidades.

La igualdad en la democracia ideal que estamos describiendo no debe ser entendida como uniformidad que borra toda diferencia, sino como no discriminación. Hablamos, pues, de igualdad de oportunidades para acceder, por ejemplo, a los bienes y servicios básicos, al empleo o a cualquier cargo político sin importar el sexo, el nivel económico o cualquier otra condición. Por más que existan elecciones libres, un país donde los ciudadanos no pueden ejercer sus derechos en pie de igualdad no es una verdadera democracia.

«La democracia y los derechos humanos», extraído de la página web de las Naciones Unidas (http://www.un.org/es/globalissues/democracy/human_rights.shtml)

Por último, podemos señalar que vivir democráticamente significa preocuparse por el bien común, trabajar juntos en la misma dirección, comprometernos solidariamente en construir una sociedad justa y sin exclusiones.

ACTIVIDADES (para realizar en el cuaderno/portafolio y en común): 

2) Vamos a ver dos vídeos que cuestionan críticamente los sistemas democráticos en los cuales vivimos en muchos países del mundo. Escribe una breve redacción en la que resumas lo que te ha parecido más importante de ambos vídeos y señales tu punto de vista acerca de las cuestiones tratadas. Los vídeos han sido realizados por dos jóvenes españoles que quieren contribuir a aclarar y explicar cuestiones difíciles de la actualidad.

Bernard Manin, versión de Fernando Vallespín, Los principios del gobierno representativo, Alianza Editorial, Madrid, 2017, p. 11

Marc Parés (coordinador), Participación y calidad democrática. Evaluando las nuevas formas de democracia participativa, Editorial Ariel, Barcelona, 2009, p. 45
Marc Parés (coordinador), Participación y calidad democrática. Evaluando las nuevas formas de democracia participativa, Editorial Ariel, Barcelona, 2009, pp. 43-44

2. EL COMPROMISO CON EL BIEN COMÚN

Parece que es evidente que un sistema democrático de gobierno como el que estamos describiendo (entendiéndolo no solo como la participación en la elección de nuestros representantes sino como un estilo de vida basado en los principios de los derechos humanos) solo puede funcionar si todos asumimos un compromiso con el bien común. En este sentido podemos hablar de la existencia de determinados deberes cívicos, es decir, aquellos que nos corresponden como ciudadanos y que garantizan el buen funcionamiento de las instituciones, algo que resulta clave para poder disfrutar de nuestros derechos y de una buena calidad de vida.

Uno de nuestros deberes como ciudadanos consiste en hacer un buen uso de los bienes y servicios públicos de que disponemos. Por ejemplo: es nuestro deber cívico mantener limpios nuestros parques y espacios comunes, respetar el mobiliario urbano, hacer un uso racional y adecuado de los servicios públicos, etc.

Otro de nuestras obligaciones como ciudadanos tiene que ver con nuestra implicación en la vida política de la comunidad. La participación es un valor democrático fundamental y se trata de una obligación cívica porque cada vez que votamos contribuimos a fortalecer la democracia. Es nuestra responsabilidad elegir a las personas que nos van a representar en los ayuntamientos, en los Parlamentos autonómicos, en las Cortes Generales o en el Parlamento europeo. Y aunque tenemos el derecho a abstenernos, si no vamos a votar o si lo hacemos de forma irresponsable, tendremos mucha menos fuerza moral a la hora de reclamar o quejarnos de nuestros representantes.

https://europa.eu/european-union/about-eu/institutions-bodies/european-parliament_es
Francisco Camas García, «¿Por qué votan menos los jóvenes en España?», en Metroscopia, martes 28 de febrero de 2017 (http://metroscopia.org/por-que-vota-menos-la-gente-joven/)

Por otro lado, uno de los pilares del sistema democrático es la primacía de la ley: todos los ciudadanos y ciudadanas estamos sujetos a la ley y debemos cumplirla por igual puesto que, en democracia, la ley es la expresión de la voluntad mayoritaria. De este modo, nadie puede saltarse la ley invocando derechos o privilegios especiales. La ley es la misma para todos y su incumplimiento comporta sanciones que pueden ser multas o privaciones de libertad. Puede suceder que a alguien una ley le parezca injusta, pero eso no nos autoriza a incumplirla, sino que, en ese caso, hay que tratar de cambiarla mediante los procedimientos previstos por la propia ley. El único caso en que sería legítimo desobedecer leyes sería cuando estas vulnerasen alguno de nuestros derechos fundamentales. Pero en una democracia auténtica estos casos no deberían darse.

Otro pilar importante de nuestra democracia es el llamado estado de bienestar. Según la Constitución, el Estado deber garantizar que todos los ciudadanos puedan gozar de un nivel de vida digno. Esto significa poder acceder a una educación de calidad en condiciones de igualdad, o a la sanidad, o vivir seguros, o poder gozar de protección social en caso de desempleo, enfermedad o vejez. Pero los colegios, los hospitales, la policía y demás servicios públicos, así como el seguro de desempleo o las pensiones por jubilación, no se mantienen solos, sino con la contribución de la ciudadanía mediante el pago de impuestos. Por estas razones es importante comprender que los impuestos resultan esenciales para mantener nuestro bienestar actual y futuro. Aunque es cierto, también, que puede cuestionarse cuáles deben ser los impuestos y cuánto debe pagar cada ciudadano. Tal vez lo razonable sea apelar al valor de la solidaridad y establecer un modelo proporcional y progresivo, según el cual cada ciudadano contribuya en función de su nivel económico.

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. Aprobada por Las Cortes en sesiones plenarias del Congreso de los Diputados y del Senado celebradas el 31 de octubre de 1978. Ratificada por el pueblo español en referéndum de 6 de diciembre de 1978. Sancionada por S. M. el Rey ante Las Cortes el 27 de diciembre de 1978.

3. LAS AMENAZAS DE UNA GLOBALIZACIÓN SIN CONTROL

Uno de los principales peligros para la democracia puede surgir cuando los ciudadanos se desentienden del bien común y solo buscan satisfacer su interés particular. A esto hay que añadirle el grave problema de la corrupción, entendida como el mal uso de los recursos públicos por parte de los responsables políticos. Para atajar estos problemas tal vez sea necesaria una mayor participación de los ciudadanos en la vida pública, así como la promoción y defensa de un mayor control efectivo de la acción de gobierno, de tal modo que los políticos estén obligados a rendir cuentas periódicamente a la ciudadanía.

Pero no todos los problemas y peligros de la democracia provienen del desinterés ciudadano o de la corrupción política. Existen otras amenazas para las actuales sociedades democráticas que se derivan del proceso de globalización que estamos viviendo estos últimos tiempos. En primer lugar cabe destacar el aumento de la desigualdad en el mundo: la brecha entre países ricos y pobres se ha incrementado notablemente en los últimos años. También ha aumentado la desigualdad dentro de los propios países ricos, donde la crisis se ha cebado con las personas con menos recursos.

«El mapa de la desigualdad», El País, 24 de diciembre de 2017
«El Informe sobre la Desigualdad Global 2018 ofrece a los distintos actores sociales la evidencia necesaria para permitirles participar de forma más informada en el debate sobre la desigualdad. Para su elaboración, el World Inequality Lab (Laboratorio sobre la Desigualdad Global) se basa en la última evidencia disponible sobre la distribución del ingreso y la riqueza».

A menudo se ignora la relación existente entre pobreza y subdesarrollo, por un lado, y la falta de democracia, por el otro. Sin embargo, los datos revelan que los países que gozan de mayor salud democrática son también aquellos donde existe un mayor nivel de vida. Cuando se acusa a algunos países africanos, asiáticos o latinoamericanos de falta de democracia y de violar los derechos humanos, se suele olvidar que para que exista una verdadera democracia es necesario que sean garantizados por esos países unas condiciones de vida dignas para sus habitantes, y que esto exige una redistribución más justa de los recursos materiales.

«Mapa del Democracy index de The Economist 2016. En él, los tonos más azules identifican a los países más democráticos, y los tonos rojos más oscuros, a los más autoritarios» (Wikipedia)
Democracy Index 2017. A report by The Economist Intelligence Unit.
«Mapa mundial que muestra el índice de desarrollo humano basado en el Informe sobre Desarrollo Humano 2016 (elaborado con datos de 2015), del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo». «El índice de Desarrollo Humano (IDH) es un indicador sintético de los logros medios obtenidos en las dimensiones fundamentales del desarrollo humano, a saber, tener una vida larga y saludable, adquirir conocimientos y disfrutar de un nivel de vida digno. El IDH es la media geométrica de los índices normalizados de cada una de las tres dimensiones». (Wikipedia).
http://www.oit.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_574731/lang–es/index.htm

Otra amenaza para el mantenimiento y mejora de nuestras sociedades democráticas es el modelo consumista impuesto por el actual sistema económico. Aparentemente el actual modelo de producción y consumo nos beneficia a todos, pues conseguimos disponer de productos baratos de toda clase. Pero lo cierto es que este modelo tiene un impacto negativo para millones de personas y para la salud ambiental del planeta. En muchos casos, el acceso a la gran cantidad y variedad de productos a bajos precios oculta una realidad de explotación laboral que puede llegar a incluir mano de obra infantil. Además de las consecuencias a nivel económico y social que conlleva el modelo actual de globalización, hay que mencionar los efectos devastadores sobre el medioambiente: contaminación del aire y del agua, sobreexplotación de los recursos naturales, deforestación, cambio climático, etc.

Este modelo consumista no solo perjudica a productores del los países del Sur, que pueden ver empeorar sus condiciones de vida, sino también a los consumidores en general, ya que puede fomentar hábitos de consumo nocivos para nuestra salud y nuestra libertad. En lo referente a la salud, en los últimos años se ha producido un aumento de enfermedades con la obesidad o la diabetes causadas por un consumo excesivo de calorías y comida rápida. Asimismo, a ello contribuyen hábitos sedentarios de una población que pasa cada vez más tiempo ante pantallas de diversos dispositivos. Por otro lado, el consumismo nos esclaviza creándonos necesidades artificiales mediante los medios publicitarios, lo cual puede llevarnos en ocasiones a la frustración, al darnos cuenta de que lo que se nos vende como modelo para alcanzar la felicidad es, en realidad, un sistema deshumanizador que suprime nuestra libertad.

4. LA PROTECCIÓN LOS DERECHOS HUMANOS

En un mundo globalizado como el actual, las amenazas para los derechos humanos requieren soluciones globales que pasan porque los gobiernos nacionales trabajen unidos y en la misma dirección. En los últimos años se han multiplicado los conflictos regionales debido a la competencia por conseguir unos recursos cada vez más escasos. Millones de personas se ven forzadas, como consecuencia de ello, a emigrar en busca de un futuro mejor. Este éxodo masivo e incontrolado está causando una tensión cada vez mayor en las fronteras que separan el mundo rico de los países pobres y en conflicto. Un ejemplo lo tenemos en los millones de refugiados que tratan de entrar en la Unión Europea huyendo de la guerra, el hambre o la represión, muchas veces sin llegar a alcanzar su objetivo.

«Las vallas que Europa pone podrán ser cada día más altas o las concertinas más afiladas, pero eso no importa. Si algo parece no aprender la Unión Europea es que el camino será más largo y doloroso. Al final se abrirán nuevas, más difíciles y peligrosas vías de entrada, pero las migraciones no van a cesar» (INFANCIAS INVISIBLES. MENORES EXTRANJEROS NO ACOMPAÑADOS, VÍCTIMAS DE TRATA Y REFUGIADOS EN ESPAÑA, en la web de Save the Children, 9 de junio de 2016: https://www.savethechildren.es/publicaciones/infancias-invisibles)

Ante esta realidad no podemos cerrar los ojos o mirar hacia otro lado haciendo ver que no existe. Se trata de problemas globales que de un modo directo o indirecto nos afectan a todos, puesto que en un mundo interconectado como el nuestro nadie puede vivir seguro y en paz al margen de la situación de los demás países. En este sentido, es fundamental que los Estados cumplan con los acuerdos firmados en materia de derechos humanos, como son la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto por los Derechos Civiles y Políticos, el Pacto por los Derechos Económicos y Sociales, la Convención sobre los Derechos del Niño, etc. Pero no basta con que los gobiernos cumplan con sus compromisos: es necesario que la sociedad entera se implique en la defensa y la promoción de los derechos humanos. Para ello es imprescindible, al menos, que los conozcamos, que sepamos de su existencia, que los difundamos y asimilemos. Asimismo, cada uno, dentro de sus posibilidades y según los dictados de su propia conciencia, puede implicarse en mayor o menor medida en la defensa de los valores y principios implicados en los derechos humanos, ya sea de modo individual o participando en alguna asociación u organización no gubernamental que lucha por un mundo en el que los derechos humanos sean una realidad para todo el mundo.


CUESTIONES PARA REPASAR LOS CONTENIDOS:

  1. ¿Qué significa la afirmación de que la democracia no es exclusivamente un procedimiento de elección de nuestros representantes sino, además, un estilo de vida?
  2. ¿Cuáles son los principales deberes cívicos en una democracia? ¿Por qué son importantes estos deberes para la calidad de la democracia de un país?
  3. ¿Cuáles son los principales desafíos a los que se enfrenta el proceso de globalización actual?
  4. ¿De qué maneras puede la ciudadanía implicarse en la construcción de una sociedad más justa y solidaria? Puedes aportar, si lo deseas, tus propias ideas acerca de esta cuestión.
  5. ¿Qué es lo que te ha parecido más interesante de este tema? ¿Por qué? ¿Te gustaría profundizar en alguno de los temas tratados? ¿En cuál/cuáles? ¿Por qué?