¿Qué es la filosofía? (primera parte) – Salir de la caverna

  1. El mundo actual (nuestra caverna platónica)
  2. La educación
  3. El mito de la caverna
  4. Volver a la caverna desde la filosofía

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS usadas para la confección de estas páginas (con añadidos y modificaciones con un fin exclusivamente educativo):


PREGUNTAS PARA DISERTAR:

  • La verdad, ¿constriñe o libera?
  • Las banderas, ¿ayudan o entorpecen?

La muerte, debido a su urgencia y necesidad, nos despierta las ganas de saber cosas sobre la vida: ¿qué es todo este lío vital en el que estoy metido? ¿tiene sentido? ¿quién soy yo verdaderamente? ¿qué es todo lo que me rodea? ¿cuál sería la mejor manera de vivir esta vida que tengo? ¿y qué hay de las demás personas, seres vivos y cosas? ¿cómo debo relacionarme con ellos? Estas y otras muchas preguntas suelen venir a nosotros una y otra vez. Podemos intentar taparlas, aturdirnos para no pensar, entretenernos con la rutina… pero siempre vuelven en cuanto nos descuidamos. Lo cierto es que, bien pensado, no está mal que vuelvan estas preguntas: si no volviesen, eso querría decir que la noticia de mi muerte futura ha conseguido asustarme  y dejarme, en cierto sentido «muerto en vida»… ¿no habéis conocido nunca a alguien así, vivo, pero como sin vida? Pero nosotros queremos saber, queremos pensar: eso equivale a que queremos estar verdaderamente vivos, vivos frente a la muerte, no atontados o anestesiados esperándola.

El mundo actual (nuestra caverna platónica)

Podemos empezar mirando a nuestro alrededor… ¿qué cosas vemos en nuestro entorno? ¿cómo son nuestras sociedades? ¿nos gusta lo que vemos, la realidad en la que vivimos? ¿sería posible cambiar nuestro mundo o, en cambio, es inevitable que las cosas sean como nos las hemos encontrado al venir a él? Leamos algunas noticias recientes, por ejemplo esta de la BBC: «Lil Miquela, la instagrammer con un millón y medio de seguidores que no existe». Lil Miquela es una influencer que tiene 1,6 millones de seguidores en Instragram y que, además de colgar en dicha red fotos de su vida, se pronuncia sobre temas sociales y políticos como los derechos de la comunidad LGBTQ+. Por supuesto, además, promociona marcas de ropa y perfumes. Al igual que otras influencers, Lil es guapa y encantadora, aunque lo que fundamentalmente la diferencia de otras personalidades es que no es real, sino un producto publicitario creado por ordenador. Lil Miquela tiene pecas, labios carnosos y cabello oscuro y su feed de Instagram la muestra vestida con atuendos de Prada y accesorios de Chanel, Supreme y Vans. Como se afirma en la noticia citada, Miquela es una chica comprometida con su sociedad, por lo que también usa Instagram «para apoyar causas sociales como Black Lives Matter («las vidas de las personas negras importan») y apoya una organización llamada Black Girls Code, que promueve la formación tecnológica para chicas». Un reportero de la BBC que había conseguido entrevistar a la instagrammer afirmó que «para las marcas de moda, un maniquí de alta tecnología ofrece posibilidades interesantes», pues ella, él, o ellos, pueden ser colocados en cualquier situación con cualquier atuendo». Por su parte, Giordano Contestabile, de Bloglovin’, una empresa que conecta marcas con influencers, afrimó que lo difícil era conseguir que la gente se identificara emocionalmente con el influencer: «hacer que alguien te siga en Instagram es fácil, pero hacer que alguien se identifique y cree una conexión emocional es un desafío diferente».

Tal vez nos hayamos acostumbrado a realidades que, si nos detenemos a pensar sobre ellas, pueden resultar sorprendentes e inquietantes. Un estudio reciente realizado entre jóvenes británicos y difundido por el diario español El País afirma que Instagram es la peor red para la salud mental de los adolescentes, dado su impacto en la salud psicológica de este grupo de edad. «Los jóvenes que pasan más de dos horas al día en redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram son más propensos a sufrir problemas de salud mental, sobre todo angustia y síntomas de ansiedad y depresión», se afirma en el estudio realizado por la Royal Society of Public Health y la Universidad de Cambridge. Con el fin de analizar el posible impacto entre la juventud británica, los especialistas estudiaron las actitudes hacia estas redes en 1.500 británicos de entre 14 y 24 años. En la noticia que estamos leyendo se añade que «España es el país con mayor penetración de redes sociales y de telefonía móvil de la Unión Europea». «Instagram logra fácilmente que las niñas y mujeres se sientan como si sus cuerpos no fueran lo suficientemente buenos mientras la gente agrega filtros y edita sus imágenes para que parezcan perfectas», afirma uno de los jóvenes participantes en el estudio.

Depresión: «La depresión es un trastorno mental frecuente. Se calcula que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo» (Artículo de la página web de la Organización Mundial de la Salud, publicado el 22 de marzo de 2018)

Veamos otra noticia relacionada con la juventud y la salud mental. En la web de RTVE podemos leer lo siguiente: «Los expertos advierten: la sociedad actual puede llevar al límite la salud mental de los más jóvenes. Depresión, ansiedad, trastornos de la alimentación, adicciones o fobia social son comunes en algunos menores. La prevención resulta clave para evitar que los problemas se cronifiquen y se agraven». Según la Organización Mundial de la Salud -prosigue la noticia- «los trastornos mentales están presentes en el 20% de los niños y adolescentes de todo el mundo y suponen la principal causa de discapacidad en la población joven». Es necesario, a juicio de los expertos consultados, que se reflexione sobre el modo de vida actual así como sobre la presión que se ejerce contra la estabilidad y el bienestar emocional de las personas, especialmente de las más jóvenes. Julio Bobes, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría o Nel González, presidente de Salud Mental España, señalan como causas posibles, entre otras, «padres desajustados», acoso escolar, la competitividad y nivel de exigencia al que se exponen los menores desde que son pequeños o «los estándares de belleza y de la idealización de personas famosas y de modelos de conducta que ven por la televisión o por internet y que se refleja claramente en los trastornos alimenticios».

Life and death in Apple’s forbidden city. In an extract from his new book, Brian Merchant reveals how he gained access to Longhua, the vast complex where iPhones are made and where, in 2010, unhappy workers started killing themselves.

Otra noticia: esta vez relacionada con la fabricación de uno de los artilugios más deseados de estos tiempos: el iPhone. Un periodista del diario británico The Guardian logró entrar de manera clandestina en la fábrica de Foxconn en Longhua, en los suburbios de Shenzhen, que es la principal ensambladora del iPhone. Según señala el periódico Infobae, haciéndose eco de la noticia publicada primeramente en The Guardian, la mayoría de las fábricas que producen componentes del iPhone están en China, pues allí existe un fuerza de trabajo especializada en tecnología en la que los obreros cobran salarios bajísimos. En 2010 estalló un escándalo internacional debido al reporte de 18 intentos de suicidio -14 muertos entre ellos- de trabajadores que se lanzaban al vacío desde sus dormitorios, como forma de protesta por las deplorables condiciones laborales, las cuales incluían interminables jornadas y supervisores que imponían multas y castigos por pequeños errores e incumplían promesas de beneficios. La respuesta del CEO de Foxconn, continúa la noticia, fue poner redes al costado de los edificios que sirvieran para contener a los cuerpos que caían en los intentos de suicidios. Asimismo, obligó a que los trabajadores firmasen un compromiso por escrito de que no intentarían suicidarse. El propio Steve Jobs dijo entonces que la empresa se estaba «ocupando del tema» y que la tasa de suicidios estaba «por debajo del promedio nacional» de EEUU. El cronista de The Guardian, Brian Merchant, recogió testimonios de trabajadores y extrabajadores. Uno de estos últimos llegó a afirmar que la fábrica «no es un buen lugar para los seres humanos» y que no había habido mejoras desde las denuncias en los medios. «Cuando me fijé en las fotos que alcancé a robar», reveló el periodista, «no pude hallar a nadie sonriendo».

«El número de migrantes muertos en el Mediterráneo supera ya el millar en 2019», publica el periódico La Vanguardia. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), afirma que esta ruta, que separa la pobre África de la rica Europa, es la más peligrosa del mundo. El Proyecto Migrantes Desaparecidos (Missing Migrants), que recoge estadísticas de fallecidos en distintas rutas migratorias del planeta desde 2014, estima ya en 1.041 a los fallecidos en el Mediterráneo en lo que va de año, y a más de 15.000 a los muertos en esa zona en los últimos seis años». El portavoz de la OIM, Leonard Doyle, señaló recientemente que las muertes en el Mediterráneo “se deben en cierta medida al endurecimiento de las actitudes y el aumento de la hostilidad hacia los migrantes que huyen de la violencia y la pobreza. Esta carnicería en el mar ha de dolernos y avergonzarnos a todos”. El filósofo español Javier de Lucas, especializado en pensar los temas migratorios, usa la expresión «necropolítica» (del griego necro-, muerto, y política), acuñada por el filósofo camerunés Achille Mbembé, para tratar de explicar el modelo de políticas migratorias y de asilo que practican buena parte de los Gobiernos de los países del norte, que ha dado como resultado «la transformación del Mediterráneo (antes, mar común) en la frontera más peligrosa del mundo, un auténtico cementerio de niños, mujeres y hombres, jóvenes y adultos, en su inmensa mayoría anónimos

Una última noticia en este repaso desordenado de nuestra realidad: el diario español El País señala que «La ONU pide cambios sin precedentes para evitar la catástrofe medioambiental del planeta«. La ONU advierte de que nuestro modelo insostenible de desarrollo está implicando un peligroso cambio climático, la pérdida de biodiversidad, de agua dulce disponible, una mortífera contaminación del aire o la inundación de plásticos de mares y océanos. Se requieren medidas urgentes ahora, sostiene la ONU: «es necesario adoptar medidas urgentes a una escala sin precedentes para detener y revertir esta situación y proteger así la salud humana y ambiental».

ACTIVIDADES (para realizar en el cuaderno/portafolio y comentar en clase):

5. EL MUNDO ACTUAL: ¿Cuál es tu diagnóstico para las situaciones que se plantean al comienzo de estos apuntes?

6. EL MUNDO ACTUAL: haz una pequeña redacción que ilustre cuál es, a tu juicio, la situación mundial en la actualidad.

La educación

Es cierto que no todo es malo en el mundo y que en nuestro país mucha gente disfrutamos de un nivel de vida más que aceptable. Pero, en cualquier caso, y tras la lectura de algunas de las noticias de actualidad que se encuentran en los medios de comunicación, cabe preguntarse lo siguiente: el mundo, tal y como nos lo encontramos, ¿es inevitable? ¿Cabe alguna solución para los problemas existentes? ¿Entendemos realmente cómo funciona el mundo y, en caso de saberlo, podríamos mejorarlo o corregirlo? Por mucho que no nos guste, es inevitable que tengamos que aguantarnos cuando llueve y nosotros no queremos que llueva. Pero existe un ámbito humano en el que sí podemos decidir, precisamente porque sobre el mundo de los humanos somos responsables los humanos, y nadie más.

Hay una pregunta filosófica -de esas que nunca pasan de moda, que son perennes como las hojas de las olivas que vemos a nuestro alrededor- que podemos hacernos aquí: ¿aceptaría una persona libre un mundo en el que ocurren cosas como las que hemos leído en las noticias? ¿Es este mundo responsabilidad, efecto y consecuencia de una humanidad libre?

Es verdad que la humanidad siempre ha tenido que enfrentarse a numerosos males, que el sufrimiento humano no es algo nuevo, por supuesto. Pero además de desarrollar técnicas y sistemas para ir superando los problemas y dificultades de la vida diaria, mejorar los mecanismos de cultivo, la construcción de viviendas más cómodas y seguras, y el desarrollo de las medicinas, por ejemplo, hay algo que siempre ha resultado imprescindible para la humanidad en su camino hacia la libertad: la educación. Solo un mundo de personas educadas, de ciudadanos capaces de pensar por sí mismos, es un mundo constantemente corregible por éstos. Un esclavo acepta sus cadenas; un hombre libre no tiene por qué aceptar lo que no le gusta. Y aunque no es lo único necesario para mejorar nuestro mundo, la educación es imprescindible.

La educación nos brinda conocimientos y herramientas para conocer por nosotros mismos. Y resulta que el conocimiento es la llave de la libertad: solo el que conoce la realidad puede transformarla y mejorarla. El que la ignora, en cambio, se encuentra sometido al curso de las cosas, al igual que un pez al que lleva la corriente. La ignorancia nos convierte en seres sometidos y pasivos; el conocimiento, en cambio, nos libera, nos independiza, nos capacita para ser sujetos autónomos.

ACTIVIDADES (para realizar en el cuaderno/portafolio y comentar en clase):

7. LA EDUCACIÓN: ¿Cuál es valor que tiene la educación para la construcción de sociedades más libres? 

El mito de la caverna

Un ser humano libre, decimos, tiene que ser capaz de pensar por sí mismo. ¿Pero cómo saber que somos nosotros verdaderamente los que pensamos y hablamos, y no, en cambio, son los prejuicios de nuestra cultura, nuestro país, nuestros profesores y padres, los que hablan a través de nosotros? ¿Cómo podríamos asegurarnos de que somos nosotros, y solo nosotros, los que pensamos lo que pensamos? El filósofo griego Platón (427-347 a. C.), que reflexionó toda su vida sobre estos temas, distinguió entre dos tipos de ignorancia: por un lado, yo puedo saber que no sé cuántos años más podrá el Sol seguir brillando y alimentando a la Tierra; por otro lado, yo puedo creer que sé que las mujeres son menos inteligentes que los hombres. En el primer caso, ignoro algo; en el segundo caso, ignoro que ignoro la verdad sobre algo cuando digo saberlo y, por lo tanto, me engaño. La primera ignorancia se cura con información, con conocimiento. Pero ¿cómo se cura el segundo tipo de ignorancia?

La filosofía lucha contra este segundo tipo de ignorancia, ya que es la más preocupante. Platón encontró un modo de explicar qué es la educación, qué es la filosofía y cuál es el papel que ésta ha de tener en la sociedad mediante un breve y famoso cuento. En él se describe una situación en la que todos los seres humanos estamos condenados; una situación que constituye nuestro inevitable punto de partida, el de todos nosotros. Leamos juntos el célebre mito de la caverna.

«A continuación, compara nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación con una experiencia como ésta. Represéntate hombres en una morada subterránea en forma de caverna, que tiene la entrada abierta, en toda su extensión, a la luz. En ella están desde niños con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben permanecer allí y mirar sólo delante de ellos, porque las cadenas les impiden girar en derredor la cabeza. Más arriba y más lejos se halla la luz de un fuego que brilla detrás de ellos; y entre el fuego y los prisioneros hay un camino más alto, junto al cual imagínate un tabique construido de lado a lado, como el biombo que los titiriteros levantan delante del público para mostrar, por encima del biombo, los muñecos.

– Me lo imagino.

– Imagínate ahora que, del otro lado del tabique, pasan hombres que llevan toda clase de utensilios y figurillas de hombres y otros animales, hechos en piedra y madera y de diversas clases; y entre los que pasan unos hablan y otros callan.

– Extraña comparación haces, y extraños son esos prisioneros.

– Pero son como nosotros. Pues en primer lugar, ¿crees que han visto de sí mismos, o unos de los otros, otra cosa que las sombras proyectadas por el fuego en la parte de la caverna que tienen frente a sí?

– Claro que no, si toda su vida están forzados a no mover las cabezas.

– ¿Y no sucede lo mismo con los objetos que llevan los que pasan del otro lado del tabique?

– Indudablemente.

– Pues entonces, si dialogaran entre sí, ¿no te parece que entenderían estar nombrando a los objetos que pasan y que ellos ven?

– Necesariamente.

– Y si la prisión contara con un eco desde la pared que tienen frente a sí, y alguno de los que pasan del otro lado del tabique hablara, ¿no piensas que creerían que lo que oyen proviene de la sombra que pasa delante de ellos?

– ¡Por Zeus que sí!

– ¿Y que los prisioneros no tendrían por real otra cosa que las sombras de los objetos artificiales transportados?

– Es de toda necesidad.

– Examina ahora el caso de una liberación de sus cadenas y de una curación de su ignorancia, qué pasaría si naturalmente les ocurriese esto: que uno de ellos fuera liberado y forzado a levantarse de repente, volver el cuello y marchar mirando a la luz, y al hacer todo esto, sufriera y a causa del encandilamiento fuera incapaz de percibir aquellas cosas cuyas sombras había visto antes. ¿Qué piensas que respondería si se le dijese que lo que había visto antes eran fruslerías y que ahora, en cambio está más próximo a lo real, vuelto hacia cosas más reales y que mira correctamente? Y si se le mostrara cada uno de los objetos que pasan del otro lado del tabique y se le obligara a contestar preguntas sobre lo que son, ¿no piensas que se sentirá en dificultades y que considerará que las cosas que antes veía eran más verdaderas que las que se le muestran ahora?

– Mucho más verdaderas.

– Y si se le forzara a mirar hacia la luz misma, ¿no le dolerían los ojos y trataría de eludirla, volviéndose hacia aquellas cosas que podía percibir, por considerar que éstas son realmente más claras que las que se le muestran?

– Así es.

– Y si a la fuerza se lo arrastrara por una escarpada y empinada cuesta, sin soltarlo antes de llegar hasta la luz del sol, ¿no sufriría acaso y se irritaría por ser arrastrado y, tras llegar a la luz, tendría los ojos llenos de fulgores que le impedirían ver uno solo de los objetos que ahora decimos que son los verdaderos?

– Por cierto, al menos inmediatamente.

– Necesitaría acostumbrarse, para poder llegar a mirar las cosas de arriba. En primer lugar miraría con mayor facilidad las sombras, y después las figuras de los hombres y de los otros objetos reflejados en el agua, luego los hombres y los objetos mismos. A continuación contemplaría de noche lo que hay en el cielo y el cielo mismo, mirando la luz de los astros y la luna más fácilmente que, durante el día, el sol y la luz del sol.

– Sin duda.

– Finalmente, pienso, podría percibir el sol, no ya en imágenes en el agua o en otros lugares que le son extraños, sino contemplarlo como es en sí y por si en su propio ámbito.

– Necesariamente.

– Después de lo cual concluiría, con respecto al sol, que es lo que produce las estaciones y los años y que gobierna todo en el ámbito visible y que de algún modo es causa de las cosas que ellos habían visto.

– Es evidente que, después de todo esto, arribaría a tales conclusiones.

– Y si se acordara de su primera morada, del tipo de sabiduría existente allí y de sus entonces compañeros de cautiverio, ¿no piensas que se sentiría feliz del cambio y que los compadecería?

– Por cierto.

– Respecto de los honores y elogios que se tributaban unos a otros, y de las recompensas para aquel que con mayor agudeza divisara las sombras de los objetos que pasaban detrás del tabique, y para el que mejor se acordase de cuáles habían desfilado habitualmente antes y cuáles después, y para aquel de ellos que fuese capaz de adivinar lo que iba a pasar, ¿te parece que estaría deseoso de todo eso y envidiaría a los más honrados y poderosos entre aquéllos? ¿O más bien no le pasaría como al Aquiles de Homero, y preferiría ser un labrador que fuera siervo de un hombre pobre o soportar cualquier otra cosa, antes que volver a su anterior modo de opinar y a aquella vida?

– Así creo también yo, que padecería cualquier cosa antes que soportar aquella vida.

– Piensa ahora esto: si descendiera nuevamente y ocupara su propio asiento, ¿no tendría ofuscados los ojos por las tinieblas, al llegar repentinamente del sol?

– Sin duda.

– Y si tuviera que discriminar de nuevo aquellas sombras, en ardua competencia con aquellos que han conservado en todo momento las cadenas, y viera confusamente hasta que sus ojos se reacomodaran a ese estado y se acostumbraran en un tiempo nada breve, ¿no se expondría al ridículo y a que se dijera de él que, por haber subido hasta lo alto, se había estropeado los ojos, y que ni siquiera valdría la pena intentar marchar hacia arriba? Y si intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz, ¿no lo matarían, si pudieran?

– Seguramente.

– […] Pues bien, mira si me das también la razón esto: no hay que asombrarse de que quienes han llegado allí no estén dispuestos a ocuparse de los asuntos humanos, sino que sus almas aspiran a pasar el tiempo arriba; lo cual es natural, si la alegoría descrita es correcta también en esto.

– Muy natural.

– Tampoco sería extraño que alguien que, de contemplar las cosas divinas, pasara a las humanas, se comportase desmañadamente y quedara en ridículo por ver de modo confuso y, no acostumbrado aún en forma su­ficiente a las tinieblas circundantes, se viera forzado, en los tribunales o en cualquier otra parte, a disputar sobre sombras de justicia o sobre las figurillas de las cuales hay sombras, y a reñir sobre esto del modo en que esto es discutido por quienes jamás han visto la Justicia en sí.

– De ninguna manera sería extraño.

– Pero si alguien tiene sentido común, recuerda que los ojos pueden ver confusamente por dos tipos de per­turbaciones: uno al trasladarse de la luz a la tiniebla, y otro de la tiniebla a la luz; y al considerar que esto es lo que le sucede al alma, en lugar de reírse irracio­nalmente cuando la ve perturbada e incapacitada de mi­rar algo, habrá de examinar cuál de los dos casos es: sí es que al salir de una vida luminosa ve confusamente por falta de hábito, o si, viniendo de una mayor igno­rancia hacia lo más luminoso, es obnubilada por el res­plandor. Así, en un caso se felicitará de lo que le sucede y de la vida a que accede: mientras en el otro se apiada­rá, y, si se quiere reír de ella, su risa será menos absur­da que si se descarga sobre el alma que desciende des­de la luz.

– Lo que dices es razonable.

– Debemos considerar entonces, si esto es verdad, que la educación no es como la proclaman algunos. Afir­man que, cuando la ciencia no está en el alma, ellos la ponen, como si se pusiera la vista en ojos ciegos.

– Afirman eso, en efecto.

– Pues bien, el presente argumento indica que en el alma de cada uno hay el poder de aprender y el órgano para ello, y que, así como el ojo no puede volverse ha­cia la luz y dejar las tinieblas si no gira todo el cuerpo, del mismo modo es preciso mover el alma entera, hasta que llegue a ser capaz de soportar la contemplación de lo que es, y lo más lu­minoso de lo que es, que es lo que llamamos el Bien. ¿No es así?

– Sí.

– Por consiguiente, la educación sería el arte de volver este órgano del alma del modo más fácil y eficaz en que puede ser vuelto, mas no como si le infundiera la vista, puesto que ya la posee, sino, en caso de que se lo haya girado incorrectamente y no mire adonde debe, posibilitando que mire adonde es menester.

– Así parece, en efecto.

– […] ¿ Y no es también probable, e incluso necesario a partir de lo ya dicho, que ni los hombres sin educa­ción ni experiencia de la verdad puedan gobernar adecuadamente alguna vez el Estado, ni tampoco aquellos a los que se permita pasar todo su tiempo en el estudio, los primeros por no tener a la vista en la vida la única meta a que es necesario apuntar al hacer cuanto se hace privada o públicamente, los segundos por no que­rer actuar, considerándose como si ya en vida estuvie­sen residiendo en la Isla de los Bienaventurados?

– Verdad.

– Por cierto que es una tarea de nosotros, los fundadores de este Estado, la de obligar a los hombres de naturaleza mejor dotada a emprender el estudio que he­mos dicho antes que era el supremo, contemplar el Bien y llevar a cabo aquel ascenso y, tras haber ascendido contemplado suficientemente, no permitirles lo que ahora se les permite.

– ¿A qué te refieres?

– Quedarse allí y no estar dispuestos a descender junto a aquellos prisioneros, ni participar en sus traba­jos y recompensas, sean éstas insignificantes o valiosas.

– Pero entonces, ¿seremos injustos con ellos y les haremos vivir mal cuando pueden hacer­lo mejor?

– Te olvidas nuevamente, amigo mío, que nuestra ley no atiende a que una sola clase lo pase excepcional­mente bien en el Estado, sino que se las compone para que esto suceda en todo el Estado, armonizándose los ciudadanos por la persuasión o por la fuerza, haciendo que unos a otros se presten los beneficios que cada uno sea capaz de prestar a la comunidad. Porque si se forja a tales hombres en el Estado, no es para permitir que cada uno se vuelva hacia donde le da la gana, sino para utilizarlos para la consolidación del Estado.

– Es verdad; lo había olvidado, en efecto.

(Texto de Platón en PDF)

– Observa ahora, Glaucón, que no seremos injustos con los filósofos que han surgido entre nosotros, sino que les hablaremos en justicia, al forzarlos a ocuparse y cuidar de los demás. […] Cada uno a su turno, por consiguiente, debéis descender hacia la morada común de los demás y habituaros a contemplar las tinieblas; pues, una vez habi­tuados, veréis mil veces mejor las cosas de allí y cono­ceréis cada una de las imágenes y de qué son imágenes, ya que vosotras habréis visto antes la verdad en lo que concierne a las cosas bellas, justas y buenas. Y así nuestra ciudad vivirá despierta y no entre sueños, como para actualmente en la mayoría de las ciudades, donde compiten entre sí como entre sombras y disputan en torno al gobierno, como si fuera algo de gran valor. Pero lo cierto es que el Es­tado en el que menos anhelan gobernar quienes han de hacerlo es forzosamente el mejor y el más alejado de disensiones.

– Es muy cierto.

Platón, República (541a-520s), en Diálogos IV, traducción de Conrado Eggers Lan (con pequeñas modificaciones), Gredos, Madrid, 1998, pp. 338-346

El principal problema que cuenta la alegoría platónica es la cuestión acerca de la ignorancia de la que estábamos hablando. Existe un tipo de ignorancia -la más común, por cierto- que no ignora en silencio. Lo peor de esta ignorancia no es, precisamente, que no sepa, sino que, normalmente, cree que sabe. En la caverna de Platón todo el mundo se cree sabio y todo el mundo habla, da su opinión, defiende su punto de vista. La ignorancia está hecha de evidencias, lugares comunes, tópicos, prejuicios… para ella todo es muy de sentido común, muy natural. Por eso, la ignorancia suele hacernos sentir seguros, pues en ella todo nos resulta familiar. Pero -se pregunta Platón, ¿cómo podemos romper ese universo blindado a base de evidencias y seguridades?

Platón llama a este tipo de ignorancia, que se caracteriza por ignorar en primer lugar su falta de conocimiento, opinión. Y esta es, precisamente, la principal enemiga de la filosofía, mucho más que la simple y llana ignorancia. Las personas que permanecen encadenadas en la caverna han de conseguir librarse de una prisión que no les impide ni ver, ni oír ni hablar. Su cárcel, sin embargo, les obliga a ver, oír y hablar en torno a un puñado de sombras, de apariencias que no son otra cosa que imitaciones y deformaciones de la realidad. En torno a dichas sombras pueden discutir, pero desconocen que se trata de eso, de sombras y nada más que sombras. ¿Cómo salir de esa prisión, cómo alcanzar la libertad? No por el hecho de seguir hablando y opinando llegarán a ser libres. La única manera puede ser dirigir su mirada hacia sus propias cadenas y tomar conciencia, así, de su situación. Pero tomar conciencia de las propias cadenas es un paso difícil, duro. Por ese motivo los ciudadanos no están dispuestos a dejarse orientar por la filosofía. Si alguien intenta ayudarlos a que miren en la dirección adecuada y descubran sus cadenas, muy probablemente se ganará su enemistad (tratarían de matarlo incluso, como dice Platón).

Con la verdad podemos convencer, en cambio con la opinión solo podemos, en todo caso, vencer, logrando imponerla a los demás. El filósofo, esto es, el que busca la verdad contra las opiniones, y no simplemente ofreciendo una opinión más, puede convencer, y puede ser convencido. Pero tanto la verdad como el filósofo resultan incómodos. Cuando la mentira es tan rentable para el estado normal de las cosas, la verdad y el filósofo son como el pez que nada contra la corriente. Aunque la opinión no sea capaz de convencer, sí que es capaz de vencer, con la fuerza, con la mentira, el engaño, aprovechándose de que todos la dan por buena… Por ese motivo, la búsqueda de la verdad es, en realidad, el camino menos arrogante, el más humilde que podemos elegir.

 

(Vídeo de «La Banana Rancia» en el que se explica el mito de la caverna -a partir del minuto 2:10-)

ACTIVIDADES (para realizar en el cuaderno/portafolio y comentar en clase):

8. LA IGNORANCIA: Explica los dos tipos de ignorancia de los que habla Platón

9. LA IGNORANCIA: ¿Cuál es la ignorancia más peligrosa?

Varios Autores, Atlas Universal de Filosofía. Manual Didáctico de Autores, Textos, Escuelas y Conceptos Filosóficos, Editorial Oceano, Madrid, 2008, p. 620

10. EL MITO DE LA CAVERNA: En este mito platónico se relata, de manera simbólica, el paso de la ignorancia al saber. Explica a qué se refieren los siguientes símbolos:

11. EL MITO DE LA CAVERNA: ¿Qué significa la frase «la educación sería el arte de volver este órgano del alma del modo más fácil y eficaz en que puede ser vuelto, mas no como si le infundiera la vista, puesto que ya la posee, sino, en caso de que se lo haya girado incorrectamente y no mire adonde debe, posibilitando que mire adonde es menester».

12. EL MITO DE LA CAVERNA: ¿Qué actitud se critica cuando se refiere a la «Isla de los Bienaventurados»?

13. EL MITO DE LA CAVERNA: ¿Por qué es importante bajar a la caverna?

14. EL MITO DE LA CAVERNA: ¿Cuál sería la función de la educación, según el mito?

15. ¿De qué está hecha la ignorancia?

16. ¿Qué es, para Platón, la opinión?

17. EL MITO DE LA CAVERNA: ¿Cuál es el papel que desempeña el filósofo en el mito?

18. ¿Cuál es la diferencia entre vencer y convencer?

Volver a la caverna desde la filosofía

Parece evidente que en un mundo de esclavos incapaces de guiarse por sí mismos, nada puede ser modificado por los propios esclavos si éstos no consiguen antes liberarse de sus cadenas. Pero hay que decir que, afortunadamente, no se trata ese de nuestro caso: nosotros podemos afirmar que vivimos en democracias donde el pueblo manda, es soberano. Asimismo, disponemos de buenos sistemas educativos que permiten que los ciudadanos puedan convertirse en mayores de edad que piensan por sí mismos. Aunque hay que señalar que todo proyecto político y educativo basado en la libertad ha de ser capaz de eliminar el obstáculo que había señalado Platón. Ese obstáculo, consistente en el hecho de que no podemos discernir, en principio, si sabemos lo que decimos saber, si por nuestra boca hablamos realmente nosotros mismos, ha de ser combatido para que la educación sea una verdadera educación, para que exista una verdadera libertad y no solo una libertad aparente. Y para ello hay algo imprescindible: la filosofía.

Sin conocimiento del mundo no puede haber libertad en el mundo. Asimismo, como decimos, sin conciencia del problema que plantea Platón -sin filosofía-, la educación es imposible. Ahora bien, es necesario darse cuenta de que ambas -filosofía y educación- son imprescindibles aunque no suficientes: para que el proyecto político y educativo de la libertad no fracase, también es necesario que busquemos el modo de intervenir en el mundo una vez lo conozcamos. Por este motivo, en este curso intentaremos indagar cuáles han de ser las condiciones bajo las cuales podríamos tener garantizada la capacidad de intervenir en el mundo, viendo cómo la historia de la filosofía ha pensado que habría de estar organizado social, política y jurídicamente dicho mundo para que, cuando interviniésemos en él, pudiéramos hacerlo desde el conocimiento y la libertad, y no desde una ignorancia que se cree que sabe.

Es curioso observar cómo, insistente y tozudamente, todos nosotros solemos estar convencidos de que son otras personas las que están engañadas, las que viven en la caverna: todos tendemos a pensar que son los otros los que viven encadenados a su propia ignorancia. Y como nosotros conocemos su ignorancia, nos parece que nos hallamos fuera de la caverna. En la Edad Media, por ejemplo, la gente creía en las brujas y en que los nobles tenían sangre azul y determinados privilegios derivados de ello. En algunos lugares, los jóvenes están convencidos de que si se masturban padecerán enfermedades terribles y ceguera. En la Alemania nazi, muchos creían que los judíos eran «menos personas» que los arios… ¿Y nosotros? ¿Estamos ya curados de todo tipo de ignorancias? Ante la dificultad de este problema, que parece imposible de resolver, parece claro que necesitamos descubrir de qué manera podemos salir de la caverna, de qué manera podemos salir de esa ignorancia que no se sabe ignorante para, así, elevar la mirada y poder ver las cosas tal como son, y no tal y como opinamos que son. Pero eso tenemos que hacerlo sin olvidar ni por un momento que incluso si ya estuviéramos fuera de la caverna, no podríamos saberlo, puesto que las cadenas que nos atan son tan peculiares que su principal función es ocultarnos el encadenamiento, hacérnoslo invisible. Por eso motivo es imprescindible que admitamos que se discutan nuestras ideas, que admitamos que no sean correctas, y que lo asumamos con todas sus consecuencias.

Podríamos llamar filosofía, en una primera aproximación, a lo que hacemos cuando tomamos plena conciencia de que también nosotros podemos estar dentro de la caverna, por lo que buscamos garantías, mecanismos y caminos que nos permitan asegurarnos de que efectivamente estamos saliendo de la caverna, y no solo de un modo aparente. ¿Es posible salir realmente de la caverna? ¿Es posible la filosofía? La respuesta a esta pregunta ha interesado a la humanidad desde, al menos, más de dos mil años, cuando en Grecia unos hombres empezaron a preocuparse por saber si somos realmente libres, y cómo podemos llegar a serlo.

ACTIVIDADES (para realizar en el cuaderno/portafolio y comentar en clase):

19. ¿Qué se requiere como paso previo a la libertad? ¿Por qué?

20. ¿Debemos limitarnos a conocer las cosas?

21. ¿Podemos estar seguros de haber salido de la caverna?

22. ¿A qué llamamos filosofía?